Re: Grandes Vinos de Australia y Nueva Zelanda
Finalmente nos juntamos unos cuantos amigos y pudimos dar un buen repaso a los vinos de la zona.
El vino de la derecha que no sale por culpa de mis lamentables capacidades de encuadre fotográfico era un Standish 2017 (Shiraz 100%).
Los demás fueron:
- Penfolds Yattarna 2019
- Kumeu River Maté's Vineyard 2021
- Elderton Ashmead Cabernet Sauvignon 2006
- Grant Burge Shadrach 2010 (también Cabernet 100%)
- Hobbs Shiraz 2004 (última botella!)
- Two Hands Yacca Block 2017 (Shiraz)
- Standish The Relic 2017 (98% Shiraz, 2% Viognier)
- Standish 2017 (100% Shiraz)
Los dos blancos eran 100% Chardonnay aunque con caracteres bastante diferentes. Creo que ganó el Penfolds, con una nariz muy atractiva llena de aromas reductivos y seductivos! El Kumeu también estupendo pero creo que los dos años de botella se notaron. Habrá que esperarle un poco más para que lo dé todo. Claro que al Penfolds también le queda recorrido...
En los Cabernets no hubo unanimidad: a unos nos gustó más el Elderton y a otros el Shadrach (que tenía más cuerpo y extracción). El Elderton más sutil y redondo, más bordelés. En cualquier caso lo que quedó claro es que la rosca del Elderton no había impedido al vino madurar y evolucionar hasta una redondez casi perfecta. Con eso creo que quedó zanjado lo de que la rosca es más superstición que otra cosa.
En los Shiraz tampoco hubo unanimidad. Unos cuantos se quedaron con el Hobbs 2004 (que aquí ya conocéis algunos) que al final de la cata tenía una nariz que conquistaba todo. Mucha extracción, eso sí.
El Yacca también potente pero algo más fresco y frutal (lógico, 2017 frente a 2004) también ganó el voto de alguno.
Para mí el mejor el The Relic, que con ese puntito de Viognier matizaba la cotundencia del Shiraz y le daba una elegancia y una armonía fantásticas. Pero a este le falta mucha botella para dar todo lo que puede dar, sobre todo en nariz.
El Standish todavía muy tánico. Más que el 2018 que he catado anteriormente. Pero sabroso y con muchísimos matices.
Lo que más me agradó fue que ningún vino "se nos cayó". Es típico cuando se está comparando buenos vinos que alguno se quede atrás y salga como "perdedor" claro. Pero aquí casi todos los vinos tuvieron algún fan, señal de que estaban todos a la altura que esperábamos de ellos.
Y todo esto con un grupo de personas entrañable que pasamos juntos unas horas estupendas (en Metro Bistró, en Madrid, y comimos bastante bien!) y que me dejaron la sensación de haber ganado buenos amigos con los que espero poder repetir experiencias de este tipo!