¿Debate entre fieles... y gentiles?
Ver mensaje de DavibrionEso es lo que pasa muchas veces cuando se comparan Le Pin y Petrus. Un bando ve al otro como San Pablo miraba a los gentiles; y el otro bando mira a los de enfrente como Kubilai Khan a los infieles.
De Petrus hay poco que decir. Está más allá del bien y del mal.
Pero Le Pin.
El comentarista Oz Clarke lo definió en los siguientes términos: ";Si alguna vez ha existido una historia coronada por el éxito, es ésta";. Es probable que Le Pin siga siendo EL vino de trofeo por excelencia. Y aunque muchos le acusan de ser el iniciador de la carrera de los garagistas (micro-vinificaciones en la zona del Libornés a precios de infarto y calidad entre signos de interrogación), la verdad es que no hay nada más injusto. Le Pin, propiedad de los Thienpont, jamás se propuso alcanzar precios altos per se; en tanto que muchos garagistas tienen por propósito limitar la producción a unos pocos cientos de botellas --lo cual, junto con unos pocos puntos parker, lleva a precios nefastos.
Todo parece indicar que Le Pin es un vino realmente artesanal. Hay dos, quizá tres hectáreas de suelo de grava, arcilla y un poco de arena plantado de viñas que prácticamente se manicuran para dar un rendimiento miserable (de 30 a 35 hl / ha). El mosto se vinifica de manera diferente a Petrus pues aunque es 100% merlot, Jacques Thienpont usa cubas de acero inoxodable, prefiere fermentaciones y maceraciones cortas (pero temperaturas altísimas, de hasta 36°), y la maloláctica es en barricas nuevas por ninguna otra razón que falta de espacio en el ";chateau"; (que en realidad es una casucha más chica que mi apartamento). Apenas hay vino para unas 25 barricas (nuevas), en donde pasa 18 meses y es revisado una por una.
La gente que lo ha probado tiende a coincidir en que el resultado es un vino mucho más sensual que Petrus, con un aroma casi de la Borgoña, mucho extracto, mucha madurez, mucho roble tostado cremoso y, en definitiva, una experiencia ultra hedonista. Alguien dijo que Petrus podrá ser más intelectual y con más raza, pero Le Pin tiene una magia y una sensualidad que lo colocan aparte.
¿Es tan bueno como sugiere su precio? Pues quien sabe, pero éso es irrelevante. Quien tenga la pasta para beber Le Pin sin tener que sacrificar la colegiatura de sus hijos, no se anda con esas contemplaciones. ¿Envejece igual que Petrus? Quien sabe. ¿Importa? No creo.
En mi humilde opinión, lo que hace a Le Pin tan deseable, incluso por encima de Petrus, es que siempre (siempre) el pecado es más interesante que la virtud.
DPW
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Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino