Novelas con vino y gastronomía.
Novelas con vino y gastronomía.
- Hoy es fiesta. ¿Qué fiesta es?
- La del 15 de agosto.
- Ya, pero ¿A quién se dedica esta fiesta?
- No se... La virgen de no se que.
- Ah. Vale...
Abro una botella de garnacha blanca de la Cooperativa de Capçanes, porque es fiesta. Abro también un libro de Arcadi Espada que cojo del montón de "los que estoy leyendo", que debe sumar más de 30, así a groso modo. Al poco de ojearlo, encuentro la primera cita báquica.
"El se llamaba Xavier Valls y sabía de vinos y le gustaba comer. Tenía una blanda cara catalana, una de esas caras que no se endurecen nunca. No cabe fiarse. Cínicos profesionales del placer. En parte lo comprendo: cuando uno prueba un Montrachet, ya nada debe ser igual que antes. (resumido)".
Sin casi esforzarme empiezo a recordar citas novelescas. Viene a mi memoria en seguida Pepe Carvalho. Quemando libros en la chimenea de su casa de Vallvidriera; al objeto de entrar en calor en el duro invierno. Mientras, Biscuter seguro que le está preparando un ágape suculento.
Vazquez Montalbán ya nos dejó. Fue una pérdida de aquellas que se sienten. Como si hubiera muerto un familiar de aquellos que respetas y admiras. Después de leer una docena de sus libros; parece más cercano que la suma de tus primos hermanos y políticos. El primero de la saga que leí, fue "Tatuje". Cuando el detective Carvalho conoce a su clienta Teresa Marsé, esta le comenta:
- Un sitio donde podamos comer cualquier cosa. Era lo que Carvalho jamás quería comer. Pertenecía a ese sector social que ha aburrido el pato a la naranja a los diez años y en cuanto se ha empapado de buen vino, se desgana y llega a equiparar el vino peleón con el Chateau Laffite cosecha 1948.
Y más adelante dice:
- Insistió en que la botella de vino peleón fuera sustituida por un Paternina 1928, la única variedad de este vino que combina ciertos límites de precio con los límites justos de la química. Teresa contemplaba sus angustias de comensal con una superioridad irritante.
Era la manera en que planteaba los temas, lo que hacía interesantes sus novelas. La rebeldía de Pepe Carvalho, un sibarita con causa. En "El Quinteto de Buenos Aires", hace otra alusión enológica:
- Durante la cena en Chez Reyero: ¿Recuerdan aquel almuerzo memorable en París, Le Carre des Feuillants? Tal vez no sea el restaurante más puntuado de la Michelín, pero tiene una regularidad exquisita. Comimos aquel civet de carnes de caza. En otoño del mil novecientos noventa y...
- Dos.
- Exactamente, 1992.
- Magnífico. Es cierto.
Únicamente me molestó que entre la carta de vinos hubo vinos catlanes, españoles, y no tuvieran ningún vino argentino.
- Un colega holandés, me hizo probar en Holanda un vino sudafricano extraordinario. Un Jacobsdal Pinotage. Tan bueno que lo pedí en Ciudad del Cabo.
- Espléndido- dice Fieldmann sin dejar de comer y de mirar cuanto quedaba en los platos de los demás.
Y dejándome muchas citas memorables; solo os relato una más. Esta de "La Rosa de Alejandría":
Carvalho y Biscuter:
- ¿Qué hay que celebrar?
- Jefe, vaya despiste. Es fin de año y han telefoneado desde la Odisea. Nos reservan la mesa.
- Mesa para tres. Usted, la señorita Charo y yo. Me tendré que poner corbata.
(.......)
- Aperitivo: mejillones con muselina de ajo, hojaldre de anchoas, otros entretenimientos, regado con cava Odisea.
- ¿Tenéis cava para vosotros solos?
Sin parpadear aclaró el restaurador que además se contaba con el Más Vila de Mestres, cosecha de 1973.
- Ensalada de endivias con hígado de pato al vinagre de cava, mil hojas de setas a las finas hierbas, lubina con ostras a la aceituna negra, civet de jabalí con puré de castañas, sorbete de palosanto, camembert rebozado con confitura de tomate y repostería. Y en cuanto a vinos, blanco reserva chardonnay Raimat y tinto Odisea, cosecha del 78.
Como se debería poner Pepe ese fin de año. Y es que Carvalho, como Montalbán amaban demasiado la buena mesa. En "La Soledad del Manager" queda más que claro:
- Un cocinero es el amigo más fiel del hombre y si mi cocinero muriera le lloraría desconsoladamente.
(Bricher B. le cuenta a Carvalho). Tengo cinco mil botellas en mi bodega del Ampurdán y unas dos mil en la de Barcelona. Muy seleccionado todo. Los mejores cosechas de vinos franceses. Poco español. Algunos blancos, porque a veces me apetece un vino verde gallego muy frio, en verano o cuando tengo sed. Mañana me voy a París, a cenar en la Tour d'Argent y al día siguiente voy por carretera a lyón a comer en el Paul Bocuse. Es un viaje de rearme moral gastronómico. ¿Lo ve? ¿Cree usted que me equivocado de sistema de vida? Grotesco. Vivo de puta madre ¡De puta madre!
¿Qué? ¿Apuntaríais alguna cita literaria más? ¿Os gustaron estas novelas?
La Sala de Espera del Depósito
Ver mensaje de LlevatapsMiró el reloj, las ocho y media. Le seguía sobrando tiempo, no podía llegar al garito antes de las once, por lo menos. Calculaba que el local empezaría a llenarse sobre las doce-doce y media así que contaría con una hora para charlar con los/as camareros/as y quien fuera que se encargara del local.
Se decidió a abrir la caja de cartón que le esperaba desde media mañana en una esquina de su mesa y que le había estado haciendo guiños desde que allí la depositara el empleado de la empresa de mensajería.
La expresión del rostro le cambió según iba deshaciendo el embalaje. Había pocas cosas que hicieran sonreír a Eusebio y menos aún que le hicieran temblar el pulso: acariciar tiernamente con las manos el lomo de una botella de vino deseada era una emoción que se repetía, inevitablemente, cada vez que recibía un pedido.
Estaba enganchado al vino sin remedio, era su única debilidad, su pasión más inconfesable. Conocía todas las tiendas de Madrid y en ellas, todos los dependientes le conocían a él. Mas conocían al señor educado que primero se perdía por los pasillos para luego, entablar conversación con el/la dependiente, en el caso de que tuviera algún conocimiento sobre el tema, puesto que también existían los establecimientos tipo autoservicio en la que los empleados eran meramente reponedores o cajeros.
Eusebio disfrutaba de estas visitas sobremanera, más aún si cabe porque nunca se identificaba como lo que era, el Inspector Jefe de Policía, Eusebio López Bravo. En esos momentos de solaz que le permitían desconectar de la sordidez de su profesión, era simplemente Eusebio, un enamorado del vino.
En ocasiones en las que no le quedaba más remedio que esperar resultados forenses u otros datos, sin los cuales no podía seguir adelante con la investigación que tuviera entre manos, se zambullía en Internet, visitando páginas de bodegas, portales de clubes de vino, foros de aficionados, blogs de entendidos… Recababa información, la contrastaba, preguntaba en los foros y así, poco a poco, se iba preparando una pequeña lista de deseos para ir de caza por las tiendas en sus ratos libres.
Cuando entraba en una de esas tiendas en las que quien la atendía sabía de qué estaba hablando se podían pasar hasta una hora comentando los últimos cotilleos del mundillo enólogico: …a quién le habían dado el primer premio en no sé qué concurso, fíjate el último vino que he descubierto ¿Sabes algo de este enólogo? ¿Tú crees que es flor de un día? …
Luego llegaría el momento crucial, decidir qué botella llevarse. Normalmente no se llevaba más de una o dos, le gustaba tener variedad no cantidad, pero sí había adquirido la costumbre de comprar dos de una marca y añada que le interesara especialmente, una para consumir en el momento y la otra para hacerlo unos meses o años después y así observar su evolución.
Sin embargo, había veces que ese vino que se le había antojado no lo tenían en las tiendas que frecuentaba. Ahí comenzaba otra de sus diversiones, preparar un pedido por Internet y entonces sí, se dedicaba en conciencia a buscar vinos que fuera prácticamente imposibles de conseguir por otras vías, bien sea por su escasa producción o porque procedían de una región determinada que no tenía mucho predicamento en Madrid, ya se sabe lo pijos que pueden llegar a ser los madrileños.
Ése había sido el caso de la caja que le esperaba, invitándole.
Con unas tijeras, rasgó por la mitad y a lo largo la cinta de embalar marrón que cruzaba la caja en dos direcciones formando una cruz. Abrió primero una solapa de la caja, luego la otra. Apartó las bolitas de material blanco que servían de amortiguación y ya por fin, con la delicadeza con la que otros acariciarían una mejilla o un seno de mujer, Eusebio sacó la primera botella. La liberó del papel de burbujas que la vestía y la colocó frente a él en la mesa.
Suena el teléfono y se rompe la magia del cortejo.
–Sabía que todavía te encontraría allí.
La voz de Teresa sonaba pizpireta por el auricular.
–Hola Teresa ¿tienes algo para mí?
–Sí, por eso te llamo. Además de haber repasado la grabación de esta mañana, y hay cosas que me gustaría comentar contigo, ha pasado algo que creo te podría interesar. ¿Vas ya para casa o me invitas a unas tapas?
Eusebio se dio medio segundo para analizar todos los factores en pro y en contra de la propuesta.
–Te invito. ¿Por dónde andas?
–Cerca de la comisaría, podría estar en la puerta en un cuarto de hora.
¡Bien! Pensó Eusebio: suficiente tiempo para sacar las botellas y ponerlas a salvo de la calefacción del edificio, en la neverita que tenía escondida bajo la mesa.
–Estupendo Teresa. Te veo a las nueve en la puerta.
–Genial. Hasta ahora.
Una tras otra, fue sacando todas las botellas de la caja y guardándolas en el minibar sin desvestirlas de su atuendo de burbujas. Ya lo haría mañana, cuando tuviera tiempo para disfrutar de su hermosura y acariciar su excitante vidrio. Pero la que ya tenía desvestida, la colocó en una bolsita de botella individual y se la llevó consigo. La pobre, estaba desnuda y necesitaba el abrigo de un hogar, de su hogar. Se sonrió al pensarlo. Le daba tiempo a dejarla en el coche antes de salir con Teresa.
© Mara Funes Rivas
Re: La Sala de Espera del Depósito
Ver mensaje de Mara FunesGracias por un ensayo tan original. Tiene sensualidad y algo callejero. La trama te obliga a continuar leyendo. Debes haberlo escrito tú.
Creo que Eusebio lleva una vida aburrida, por culpa de su trabajo, pero en su interior tiene una fuerza y un carácter que nada tiene que ver con lo que hace. Sin duda le pasarán cosas que le sacarán de la rutina.
¿La historia continúa?
Re: Continuará...
Ver mensaje de Mara FunesCuando el inspector sale por la puerta, la agente Teresa García ya está esperándolo, con su teléfono en una mano y una gran carpeta llena de papeles.
- Hola jefe. Hay novedades con el caso Burgos.
- Hola Tere. Luego me lo cuentas. Tengo hambre. Vamos a Chez Paco.
Tras cruzar la calle, llegan al establecimiento. Se instalan en la terraza de lujosas butacas de aluminio acolchadas.
- ¡Buenas Paco!
- Buenas noches señor inspector. ¿Les preparo la mesa para la cena?
- Si gracias Paco. ¿Qué tapas has preparado hoy?
- Tengo unos montaditos de secreto ibérico con salsa roquefort que quitan el sentido y tigres al estilo de San Sebastián. Además de las habituales.
- Bien. ¿Puedes ponernos dos de cada?
- Marchando señor inspector...
- ¡Paco! -Interrumpe Teresa- Yo quería una cerveza tostada, pero muy fresca.
- Si señorita, al momento. ¿Para el señor, una copa de Ribera?
- Gracias Paco. ¿Qué haríamos sin ti?
Teresa tiene un aire especialmente juvenil esta noche. Es la primera vez que lleva el pelo suelto. Mientras llegan las viandas, Eusebio retoma la conversación con Teresa.
- ¡Salud! -Acercando la copa de vino y la de cerveza- ¿Mucho trabajo en la Central?
- Ha sido un día horrible, tengo cuatro expedientes nuevos y el caso Burgos se está complicando.
- Eres un Tesoro.
- Solo hago mi trabajo.
- Bueno, y ¿Qué novedades eran esas de las que me hablabas?
Eusebio levanta su copa y toma un sorbo lentamente, saboreando.
C O N T I N U A R Á ..............
Buen intento
Ver mensaje de LlevatapsSí, continúa y de hecho aquí no empieza, aquí es cuando conocemos el amor de Eusebio por el vino...
Buen intento pero ésa será otra historia. Le puse el punto final a La Sala de Espera del Depósito en noviembre del 2011 pero te lo cuento por otra vía que si no habrá gente que se queje de que no hablemos de vino ;-)
Lo he traído a colación por su condición de novela y su coincidencia con el tema del hilo.
Gracias!
Re: Continuará...
Ver mensaje de LlevatapsPD: Teresa es psicóloga especializada en trastornos del comportamiento ;-)
Re: Buen intento
Ver mensaje de Mara FunesMe quedo con lo de buen intento. Estaba inspirado gracias a tu relato y no pude esperar a saber si continuaba. De hecho, si no hubiera un capítulo anterior, hay cosas que no se entenderían en este y también era difícil seguir con tantas incógnitas.
Me queda la duda de si tiene que ver con tu continuación. Seguro que nada.
En otro orden de cosas, me parece mentira que ningún forero contribuya a esta sección. El efecto puente supongo, o que cada vez se lee menos. Si es lo segundo tenemos un grave problema.
Llevamos dos días en que la prensa de la ciudad Condal viene llena de noticias gastronómicas y vinícolas. ¿Lo propio de estas fechas? Puede que resuma alguna noticia por aquí en Verema.
Saludos Mara.
¿Y ese resumen de prensa dónde se ha quedado?
Ver mensaje de LlevatapsSeguro que hay algo interesante que se me ha escapado.
PD: Propongo hacerte un trueque, un hijo tuyo por un hijo mío ¿Qué opinas?