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La desvirtuación publicitaria del Ribeiro

2 respuestas
    #1
    Miguel Crunia

    La desvirtuación publicitaria del Ribeiro

    La estrategia de Hammeken Cellars y Bodegas Murviedro para vender Ribeiro con un discurso completamente albariñizado.

    Hoy, quiero acercaros a  dos campañas que, desde un punto de vista estrictamente marketiniano, me parecen sencillamente  erróneas. Y quiero hablar de ellas sacando el dedo acusador a relucir, porque ya está bien de que se normalicen ciertas prácticas en la guerra audiovisual por vender vino, especialmente cuando se juega deliberadamente a provocar en el consumidor asociaciones que no se ajustan con la realidad intrínseca de un territorio.

    Ambas campañas pertenecen, además, a dos grandes grupos bodegueros, lo que pone de relieve algunos de los  riesgos que conlleva la  entrada de capital externo en Galicia cuando el respeto al territorio donde se asientan se sustituye por una lógica puramente comercial. Hablo concretamente de  Hammeken Cellars y de  Bodegas Murviedro — que viene a ser una suerte de filial española del  Schenk Group.

    Conviene aclarar algo desde el inicio: el problema no es el tamaño de estas estructuras ni el origen de su capital. La entrada de grandes grupos como estos, especialmente cuando operan desde una lógica externa al territorio, tiende a conseguir que  el capital económico se imponga sobre el capital territorial. En vez de comunicar la autenticidad de un territorio, se importan categorías comerciales que funcionan bien en mercados globales: monovarietales reconocibles, códigos visuales ya aceptados y asociaciones rápidas que facilitan la venta, aunque empobrezcan el significado de una región histórica.

    El caso es que ambos grupos han puesto la mirada en Galicia para completar su portafolio de vinos blancos. Aunque también tienen un Albariño en el mercado, donde quiero detenerme hoy es en su  Godello. Y no por la variedad en sí, sino por la forma en la que se está construyendo su relato ya que sus vinos se amparan bajo la D.O. Ribeiro. Os dejo que echéis un vistazo a ambas campañas para que os vayáis haciendo a la idea de por donde van los tiros:

    La campaña de Hammeken Cellars para sus dos Gotas de Mar Godello

    La campaña que lanzan desde Murviedro para su Santerra Godello

     

    ‘Gotas de Mar’… ‘Un vino que nace del territorio’… Ok. Pausa. 

    Partamos de la base de que el Ribeiro no tiene mar. 

    Rías Baixas lo tiene. Por tanto, estamos ante un claro intento explícito de trasladar a estos vinos los valores comerciales asociados al Albariño. En otras palabras, una  albariñización  deliberada del relato para subirse a una tendencia de mercado y empujar ventas. 

    Conviene subrayarlo: que se hable de  Godello en el Ribeiro no está en discusión.  El problema no es la variedad, sino el marco simbólico en el que se la introduce. Porque este tipo de marketing no solo confunde al consumidor final, sino que daña el posicionamiento de una de las regiones vitivinícolas más antiguas del planeta, reduciéndola a una caricatura funcional.

    Conviene recordar que el Ribeiro tiene una historia potentísima que no da explotado y que es su valor diferencial a la hora de poder reposicionarse donde le corresponde.

    Para no daros el pestiño con esto de nuevo, os dejo por aquí con un  enlace en caso de que queráis profundizar en la historia del Ribeiro. Y si alguien de alguno de estos dos grupos está leyendo esto, quizá le convenga clickear en el enlace. 

    He de decir que, tras criticar esto abiertamente en  LinkedIn, me han respondido desde el perfil de Hammeken Cellars intentando aclarar que no pretenden presentar al Ribeiro como una región costera, sino evocar una vaga influencia atlántica entendida como frescura, tensión o vivacidad, conceptos que — según argumentan — el consumidor internacional asocia con el noroeste peninsular. Dicen que su intención es la de celebrar el origen, las variedades locales y el trabajo que hay detrás de cada vino, con el máximo respeto por la región y sus tradiciones. Además, incluso me explican el origen del nombre: una marca nacida con un Albariño que, tras su éxito comercial, se amplía a otras zonas cercanas para construir una familia reconocible.

    ¿No ven que, es precisamente ahí, donde está el problema? Lo que se presenta como coherencia de marca no son más que excusas baratas para injertar sobre un Godello del Ribeiro los valores, expectativas y códigos visuales del Albariño de las Rías Baixas, capitalizando su posición comercial. 

    Vistan a la mona de seda si quieren, pero ¡no todo vale! 

    Me pregunto, ¿Por qué se permite esto desde la D.O. Ribeiro? Me encantaría saber su opinión al respecto de que se puedan lanzar campañas evocativamente tan erróneas. Aunque viendo como comunicaban oficialmente desde la D.O. lo que es el Ribeiro hace unos años, como que me lo deja bastante claro. 

    Como podéis ver, de esta forma,  Galicia se convierte en un simple contenedor estético. El vino deja de expresar un Origen para integrarse en una narrativa comercial. Hablar de estas Godellos en este contexto diluye el capital histórico del viñedo ribeirao, se desactiva su capacidad de diferenciarse por lo que es, y se sustituye por una lógica de mercado que confunde al consumidor y vacía de contenido al territorio.

    Un pena.

    Miguel Crunia (7º Top 50 Best Somm UK). https://atlanticsommelier.substack.com/

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