Cata 194 de la Peña La Verema.
Cata 194 de la Peña La Verema.
El jueves 22 celebramos la cata 194 de la Peña la Verema en el Restaurante "La Cuina de Boro". Sobre el menú y los vinos de la cena he dejado un comentario en el foro de gastronomía para comentaros aquí la interesante y un poco perversa propuesta de cata del organizador, Juan M.
El motivo de la cata: "¿doble o nada?" Juan nos presentó cuatro vinos, conocidos por él, con precios aproximadamente duplicados: 5€, 12€, 21€ y 41€ (todos aproximados). Recordando que se puntuaba a ciegas, ¿reflejará el resultado las diferencia de precios? o, al menos, ¿reflejará la ordenación correspondiente a los precios? La respuesta respectiva es no y sí. Los vinos fueron, Huella de Adarás 2005, Rafael Cambra uno 2004, Roda Reserva 2005 y Alión 2005. Las puntuaciones respectivas: 73.2, 75, 78.7 y 79.5. Aunque la ordenación corresponde al orden de precios, no hay que ser estadístico para ver que la variabilidad relativa de los precios es mucho mayor que la de las calificaciones obtenidas, o dicho de otra manera, que la diferencia relativa de notas no refleja la diferencia relativa de precios.
Las catas a ciegas son un pozo de sorpresas y no tendría nada de particular que, al comparar resultados con precios, la correlación entre ambos no tuviera el signo esperado. No es el caso pero parece evidente que son dos cosas distintas la calificación absoluta y la calificación de la relación calidad/precio. Existen, sin embargo, algunos elementos que pueden alterar a priori esta correlación. No necesito extenderme sobre lo difícil de otorgar una calificación objetiva (numérica) a un vino. Podríamos debatir sobre la escala, la puntuación de criterios o aspectos a valorar por separado, la ponderación relativa de los mismos... Sin embrago, tengo la sensación de que, en conjunto, premiamos "relativamente" a los más bajos mientras que penalizamos "relativamente" a los mejores. Es decir, aunque técnicamente sería posible en casi cualquier sistema cardinal la mínima calificación de cero, es muy muy raro poner menos de cinco a un vino, a veces, menos que "pasable". Por arriba, el miedo a la cota máxima de 10 o 100 puntos es evidente puesto que supone una cota máxima imposible de rebasar. Estas son razones objetivas que, a mi juicio, cierran el abanico, el recorrido de la puntuación más allá de lo esperado a priori.
En mi caso particular, yo detecté dos escalones muy claros, dos "ligas". En uno quedaban la Huella de Adarás y el Rafael Cambra uno y en el otro Roda y Alión. Sin embargo, al ver las puntuaciones que le había dado a Roda y Alión, los de primera divisíon, fui plenamente consciente de que la relación calidad/precio parece diferente a botella tapada. Todo esto sin que mis argumentos quiten un ápice de mérito a los otros dos.
Y luego, para complicar más las cosas, siempre quedan los matices subjetivos, los gustos y las manías estrictamente personales. ¡Qué malvado Juan!