Re: Cierra el restaurante Can Fabes
Al pobre Santi, que estará viendo esto desde el cielo, se le caerán lagrimones de pena al ver como su sueño se ha desvanecido.
No creo que haya sido problema de la crisis económica de este país, sino de una crisis interna de la casa.
Santi luchó por defender los principios de su cocina y fue abucheado por los que se sintieron aludidos. Lo pasó muy mal porque no esperaba semejante respuesta. Yo creo que este disgusto, unido al estrés de la apertura en Singapur, fue el detonante para que su corazón reventase.
No conozco a su hija y sería una imprudencia y una inmoralidad echarle las culpas del cierre, pero es evidente que las cosas no rodaban como cuando Santi manejaba el timón.
Él fue único, un demiurgo de la cocina natural y perfecta, irreemplazable, y claro, del nombre solo no se vive.