Valencia, ¿posible burbuja gastronómica?
La verdad es que me ha dejado sorprendida una noticia que acabo de leer en la que realmente se realizan afirmaciones un tanto contradictorias. El artículo es del Valencia Plaza, os cito algunas partes porque es largo, aún así os dejo el link para los que estéis interesados.
Cada vez se oye más el runrún sobre un supuesto embrión de una burbuja gastronómica en Valencia. Parece que con el impulso del gastroboom televisivo y la ya sobada crisis, todos los emprendedores buscan una salida montando un restaurante o, mejor dicho, un local cool para tomar algo. ¿Pero, dónde está la clientela para esos locales?
¿Es esto verdad? Ayer vi un monólogo en la TV de Eva Hache y bromeaba con el hecho de que cuando un español cobra el finiquito porque lo habían despedido, lo utilizaban casi siempre para montar un bar o restaurante ¿Lleva razón?
Varias zonas o barrios de Valencia confían en la gastronomía para revitalizarse, como el Mercado de Colón y la Marina Juan Carlos I y otras como Ruzafa y Cánovas que apostaron por el ocio hace años, ahora parecen arrepentirse, saturados de ruidos, olores y terrazas. Hace pocos días en el ayuntamiento se les encendió una lucecita y ahora van a limitar las aperturas de locales de ocio en estos barrios.
Si son locales de ocio y restauración qué funcionan bien y salen adelante con la que está cayendo, ¿por qué quitarlos del mapa?
La realidad es que los que salen a comer fuera de casa en Valencia son los que son. Las nuevas generaciones prefieren gastar su dinero en cualquier cosa antes que en una buena comida. ¿A cuántas personas conocen que ahorren todos los meses para comer en alguno de nuestros restaurantes gastronómicos? ¿A cuántas que se comen paellas incomestibles en la playa, en las fallas o en su casa?
¿Las nuevas generaciones no gastamos en una buena comida? ¿Desde cuando? Han tenido que supervisar a muchos para sacar tal conclusión, yo desde luego soy de las de ahorrar y come bien.
Seamos claros, el valenciano medio no sabe comer bien y lo peor es que piensa que es un experto, por lo que cree que no tiene nada que aprender. Y como la pescadilla que se muerde la cola, no premia a los buenos restaurantes, sino que va a los de siempre o a los que están de moda, sin importarle la calidad de lo que come.
Esto ya roza la ofensa ¿no creéis? No sabemos comer bien, nos las damos de expertos, no premiamos a los buenos restaurantes... suma y sigue.
Pero es que aquí no acaba la cosa, hace la misma comparación con San Sebastián, y sugiere que es otra burbuja gastronómica. ¿Hemos de darnos por aludidos? ¿Es extrapolable a cualquier otra ciudad de Valencia? Y sobre todo, ¿Creéis que tiene razón?
Saludos
