El precio de los productos
El precio de los productos
Querría compartir algunas reflexiones con el foro a ver si alguien arroja cierta luz sobre las mismas. Todos sabemos que la diferencia de precio entre el productor y el consumidor final es a veces abusiva, no tanto quizá con el vino como con otros productos. Esta diferencia, justa o no, se debe al número de intermediarios que participan en el proceso de distribución. Ahora bien, ¿por qué cuando un consumidor final compra directamente al productor los precios son muy parecidos? Fijémonos por ejemplo en las tiendas online en las que los productores venden de forma directa. ¿Por qué el kilo de naranjas, o el de alcachofas, o acelgas sale igual de precio que el que puedes encontrar en el supermercado? ¿Por qué las alubias de Tolosa se venden al mismo precio online que en ECI? O el queso Idiazábal (del que hace poco abrí un post), con precios similares en venta directa y supermercado...
Es más, normalmente hay que sumar los costes de transporte, por lo que al final el precio es superior. ¿No sería mejor bajar los precios y poder acceder así a una mayor cuota de mercado? Personalmente yo compraría mucho más online si los precios fueran inferiores, pero lamentablemente mi economía no me lo permite demasiado. ¿Tiene sentido venderlos al mismo precio o simplemente es por exprimir al consumidor un poco más?
Un saludo a todos.
Re: El precio de los productos
Ver mensaje de MundanoEs curioso. Anoche lo comentaba con mi mujer respecto a una página web que vende fruta y verdura. Con la historia de que es ecológica, es más cara que la que podemos comprar en el mercado, que también nos la venden como ecológica. Y encima, hay que comprar, en este caso concreto, un mínimo de 12 Kg.
Respecto al vino, rara vez hay buenas ofertas en internet, con el añadido de que no sabes cómo han tratado al vino hasta que llega a tu casa.
La única explicación que se me ocurre para explicar los precios de internet es que todavía es un canal de venta minoritario y las empresas que se dedican no consiguen condiciones demasiado ventajosas como para poder ofrecer precios sustancialmente mejores a los de los canales de venta tradicionales.
Menjar per pensar, pensar per menjar.