Pues eso es lo que es esta bella ciudad noruega, de donde partían las expediciones de conquista del Ártico.
La situación del hotel es muy buena, céntrico.
Trámites de entrada sencillos con una particularidad que no me había pasado hasta ahora: reservamos por Booking y me cobraron la estancia completa al entrar, creo siempre había pagado al salir.
El hotel es muy justillo en todos los aspectos, habitación muy pequeña para ser doble y las pobres dimensiones se aplican a armario y aseo. Un familiar estaba en una individual y era la misma pero con sólo 1 cama.
Adminículos de aseo inexistentes.
Un día no hicieron la habitación, desconozco el motivo, lo comentamos en recepción y se disculparon.
El desayuno tipo bufé correcto sin más, el comedor agradable.
Un buen detalle que ya hemos visto en otros hoteles escandinavos es la oferta a media tarde de cafés e infusiones más algún dulce, a disposición del cliente en autoservicio y de manera gratuita.
El ascensor cumple sin problema.
Televisión de tamaño escaso con muy pocos canales.
Otro detalla que llama la atención es la ausencia de persianas, hecho que en un lugar donde pasas una larga temporada sin noche parece un contrasentido. No obstante no hay persianas prácticamente en ninguna casa particular tampoco. Las personas con problemas de sueño mejor se llevan antifaz.
En resumen, un hotel justillo, para ir sólo a dormir, no te apetece ir en otro momento. Espartano en la dotación y con algún fallo gordo, como dejar de hacer la habitación. El wifi gratuito funciona muy bien eso sí.
La habitación doble con desayuno incluido 110€.
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