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La Trufa Negra en Mora de Rubielos
Hotel La Trufa Negra
País:
España
Provincia:
Teruel
Localidad:
Mora de Rubielos
Cód. Postal:
Nº habitaciones:
39
Nota de cata PRECIO MEDIO:
115 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
7.8
Nota de cata SERVICIO AL CLIENTE
4.5
Nota de cata HABITACIÓN
8.5
Nota de cata INSTALACIONES
9.3
RCP CALIDAD-PRECIO
7.0
Opiniones de La Trufa Negra
OPINIONES
2

Demasiado caro para lo que ofrece, es cierto que el edificio, decoracion y equipamientos están muy bien. Pero voy a poner mis peros para acabar antes y para que entendais porque, para mi, es demasiado caro. Está al lado de la carretera, por lo que si tu habitación da a esta oyes el ruido de los coches, no se cuida el silencio dentro del hotel, los dos dias que estuve no paré de oir molestos arrastrones de sillas a todas horas (seria en el centro de negocios ya que habia una especie de curso). El aseo es muy mono pero algo estrecho y mal distribuido con el Wc al lado de una puerta de cristal. Los lavabos, muy modernos y de diseño pero muy incomodos de utilizar.

El servicio de recepcion es muy bueno, pero no tanto el de restaurante, hicimos una reserva cuando nos dieron la llave para cenar 2 horas mas tarde y cuando fuimos, resulta que habian dado nuestra mesa a otros, algo imperdonable para un sitio que pretende ser lo que aparenta.

La Trufa Negra es una rareza de extraño y delicioso lujo, una joya en plena naturaleza.

La Trufa Negra es una gran sorpresa restallante en plena sierra de Gúdar-Javalambre, en Mora de Rubielos, Teruel, junto a la estación de esquí de Valdelinares. Sí, probablemente la última zona virgen, todo naturaleza y de expansión exquisita de España. Y ahí está este capricho, esta joya que, como su nombre indica, es una rareza de extraño y delicioso lujo. Ubicado en una gran casa del pueblo, su interiorismo es luminosamente contemporáneo, con constantes detalles decorativos que delatan un gusto por las vanguardias y el cosmopolitismo. El spa, por ejemplo, es uno de los mejor diseñados que hemos visto. 275 m2 absolutamente lúdicos y con una disposición sencillamente perfecta. Pozas bitérmicas, saunas, vapor, recorrido de duchas (un auténtico lujazo de sensaciones), cascada de hielo, hidroterapia, hamacas térmicas… y una piscina hidrotermal fantástica. El sueño después de una jornada esquiando.
Las habitaciones, decoradas con sumo gusto, son amplias, perfectamente adaptadas a las necesidades actuales, con carta de almohadas y, desde luego, wi-fi gratuito. Algunas, además, tienen terraza; las hay adaptadas para discapacitados y también comunicadas para familias. Es decir, todo cubierto.
Evidentemente, las zonas comunes están diseñadas para el disfrute activo de unos y otros, especialmente el restaurante Malanosporum, con una cocina creativa de nivel a cargo de Alberto Vicente, ex Caelis.

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