Aprovechamos esta invitación para hacer una maravillosa visita de tres días a la Ribera del Duero. Paisaje encantador con miles de hectáreas de viña.
El hotel se encuentra enclavado en Aranda del Duero, alejado de la ciudad y con carretera propia desde la nacional. El lugar está muy cuidado y en continua evolución. La jardinería muy trabajada. En la actualidad están construyendo un SPA como nueva estrategia de negocio, similar a lo realizado en otras bodegas de renombre de alrededor.
El interior muy confortable, máxima limpieza y muy buen servicio, personal de recepción, limpieza y cafetería muy agradables.
La decoración es tremendamente clásica, con mil y un referencias al mundo del vino. Hasta de la llave de la habitación cuelga un pesado y voluminoso llavero metálico con forma de racimo prácticamente a tamaño real. Los vestíbulos son muy acogedores y bien decorados, con plantas bien escogidas.
Las habitaciones espaciosas, bien decoradas y estructuradas. El aislamiento acústico es de destacar. Algunos aspectos bastante flojos para 4 estrellas y precio, televisión con años y mando a distancia sin funcionar, baño con necesidad de reforma.
El desayuno está muy bien y su calidad es de resaltar, todo productos naturales, quesos y jamón estupendos.
En general una muy buena elección para alojarse en una visita a la Ribera del Duero.
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