Staging ::: VER CORREOS

Un regalo para cuerpo y mente

Precioso caserio menorquín (renovado y ampliado, ya que en sus orígenes fué una torre de vigilancia). Nada más entrar en la finca y encontrarte frente al edificio principal, pensé: "Menorca puede esperar..." Y así lo hice. El hotel invita a no salir de sus inmediaciones hasta el momento de coger el barco o avión. Disfrutar de un buen desayuno en una de sus terrazas, sentarse a leer en cualquiera de sus mágicos rincones, darse un baño en su coqueta piscina (donde poder tomar un snack), una buena siesta amenizada por el canto de los pajaritos, y sobre todo, disfrutar de una memorable cena en su restaurante terraza, bajo los olivos y el cielo menorquín... una delicia!
Algunos detalles por pulir (sobre todo por el precio/noche), como reponer amenities cada día, o no encontrar alguno de los embutidos q sirven en el desayuno según la hora que vayas.
Pero el gran secreto-tesoro de este lugar es la atención de todo el personal, sobretodo gente como Tomás y Rosa te hacen sentir como en casa desde el primer momento. Enhorabuena a los propietarios por haber elegido esta línea de la sencillez y la amabilidad.
Detallazo: al comprobar q no funcionaba bien el jacuzzi de nuestra habitación, nos dieron una junior suite con terraza, chapeau!
Una fabulosa luna de miel...

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