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Cante jondo cante jondo, una lágrima en el fondo, de una pupila morena que brilla como un puñal. A ciegas y mujeriegas la cata de ayer; me impliqué en un asunto delicado y sensorial, el lado organoléptico ¿verdad? y femenino de una mañana que transcurrió entre vinos que se elaboraron con la intervención de la mujer. Si me gasto tiempo, ganas, palabras sensibles y sentimientos pródigos es porque tengo que cumplir con mi naturaleza sibarita, aunque femenina, que se dispara, dispersa y se deja llevar por el sabor y poco más me emociona, poco más me hace sentir y expresar lo sentido. Es una necesidad mía, personal, relacionarlo todo con el olfato y el gusto. El gusto es todo mío, las consecuencias también. Una secuencia de vinos elaborados... |
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