|
Me bajo para comprarme un refresco y así apagar mi sed y sacudir la pereza y el entumecimiento que se me están haciendo íntimos durante mi estancia en Málaga. Entro en el ultramarinos, redobles de un tambor penetran mis oídos y en segundos me impregno de ese perfume ambientador que cada despensa que esconde comida desprende; olor a pan cateto,a fiambre de conserva, a salmuera, a aceitunas aliñadas, a bacalao y a patata frita de bolsa. Me acerco a la caja y oigo a la Pepi decir a su nieto: Deja ya el tambor, niño, que el Señor ha muerto Así se vive la Semana Santa en Málaga, así se vive la pasión en el sur; la devoción se aspira, se oye y se huele en cada rincón, escondido o bien expuesto. La pasión pasea por Chinitas, por la Farola,... |
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.