Nos encontramos ante una ginebra muy “femenina”, apta para mil combinados y para tomarla sola.
En nariz es marcadamente frutal, huele tremendamente a moras, también a mandarina, a regaliz y a alguna aromática tipo menta.
En boca, pese a sus 40 grados, resulta dulzona y delicada, en la misma dirección que apuntaba la nariz.
Sacada del congelador, sola con un par de buenos cubitos, tenemos una copa muy interesante.
Con Fever, una baya de enebro y dos arándanos secos (tipo orejón), conseguimos un GT de nueva generación de lo más “resultón”.
Hombre, todo tiene su sitio y su momento. Y para gustos colores.
Y desde luego no tiene nada de deshonroso que te guste.
No se puede comparar con una ginebra clásica o premium "al uso" tipo London Gin y tal, pero, en determinadas ocasiones, está rica, rica.
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