No habíamos estado nunca y nos gustó. Pedimos unos lomos de salmonete (para mi gusto un poco salados, pero Teresa dice que son así de salados y de tiernos) y unas ancas de rana. De segundo, arroz caldoso con bogavante. Exquisito. La carta de vinos la vi correcta (alterna vinos de solera con otros más apañados a nuestro presupuesto). El servicio también muy bueno: atención y profesionalidad para una gente joven. Quizá el local sea lo que no esté a la altura de la comida, porque lo encuentro muy desangelado, pero al menos no tiene las mesas pegadas unas con otras, con lo cual puedes gozar de una cierta intimidad que a veces, desgraciadamente, no se encuentra en otros lugares de tanta categoría.
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