En esta época de crisis, a medio día existe una competencia brutal en cada barrio por ofrecer menús de mejor apariencia y al menor precio, para atraer sobre todo a esa población flotante o trabajadores de la zona que por cuestiones laborales no se desplazan a casa y tienen que cubrir la necesidad de comer y lo hacen a base del menú del día (todo incluido) y que muchas veces van a piñon fijo con el dia de la semana (los viernes paella...).
En este caso local bastante lleno por la proximidad de un centro de trabajo importante, y a pesar de ser época estival con menos gente en la zona. Mantel de papel, cubiertos y copas de batalla, pocas posibilidades de salirse del menú del dia, aunque hay tapas en barra, ofrecen 4 ó 5 primeros y 3 ó 4 segundos y postres para elegir.
Comida para dos con botella de agua fría grande (¡y tanto!, de litro y medio) de plástico; copa de vino tinto que al menos va en botella de cristal (Masía Calabarra) aunque la calidad es muy baja, pero tienen el detalle de dejarte la botella por si te atreves a repetir. Pan cortado en rodajas hace horas y que se ha secado con el calor de la cocina; al menos buen aire acondicionado que se agradece.
Para comer: ensalada tropical, bien de cantidad con verdura, tomate, piña, cebolla, aceitunas.. y salsa rosa por encima; la otra opción fué tortilla de cebolla y chorizo (chorizo de embutido, no de fiambre): buena de sabor pero el chorizo iba a su aire ya que los trozos demasiado grandes quedaron más como tropezones en la tortilla sin acabar de integrarse.
El otro plato fué el mismo para ambos: arroz de col y bacalao que estaba algo empastrado (por recalentarlo en microondas) y flojo de fondo aunque con bastante col y bacalao.
De postre: manzana asada correcta, y cuajada con miel de azahar casera gustosa. Dos cafés correctos.
Sensación de gente trabajadora que le cuesta ganar cada euro y que llega hasta donde puede. ¿Cuántos menús hay que vender para pagar el alquiler, luz, agua, impuestos....?