Fuimos este verano al conocido restaurante para contar con una opinión propia. La localización del local es, a mi modo de ver, prácticamente inmejorable para su zona. Situado en la misma playa de Zarautz, con el comedor entregado al mar con sus ventanas. Y con el encanto de cenar mientras anochece y los surferos recogen sus tablas.
Fuimos a probar el menú degustación. El caldo elegido para compañar fue un Amaren blanco fermentado en barrica.
En primer lugar probamos el detalle de la casa, un gazpacho de sandía correcto. A continuación, y entrando en el menú, la "Ensalada de vainas y bacalao confitado con vinagreta de mango", cuyo diseño podéis apreciar en la foto, el bacalao en su perfecto punto y el contraste con la vinagreta de mango componían un plato realmente original. Continuamos con los "langostinos salteados con puré de tubérculos" que estaban también deliciosos. Probamos a continuación la "hamburguesa de bonito", muy buena aunque no me causó sorpresa. Para finalizar los platos las "lascas de pato confitado con PX", que me parecieron excelentes, tanto en el tacto del pato, perfectamente en el punto, como en lo referente a la combinacion con el PX, muy lograda. De postre probamos la "copa de piña colada", que estaba excesivamente dulce para mi gusto.
La separación de las mesas era la adecuada y el ruido ambiente el adecuado para disfrutar de una cena agradable. Si pienso en algo negativo que señalar, quizá la excesiva celeridad con la que nos sirvieron los platos, sin prácticamente pausa entre ellos.
El resumen es que la calidad de la comida en sí es alta. Es una cocina en la que por lo que podéis ver predomina la materia prima y el respaldo del nombre que tiene detrás.