Comida en el DIONISOS de la calle León, en la zona de Huertas, perteneciente a un exitoso grupo de restaurantes de comida griega nacido en Barcelona y en plena expansión por el resto de la península. Tienen unos quince locales, cuatro de ellos en Madrid. Éste de Huertas lleva abierto un año más o menos. La verdad es que iba con unas expectativas muy bajas, por aquello de ser una cadena y tal, pero me sorprendió para bien, les cuento... Al ser día de diario tenían menú del día, consistente en unos diez primeros y unos diez segundos, postre y bebida por 10 euros + IVA. Como muchos de los platos ofrecidos en el menú coincidían con los de la carta, y no está la cosa para excesivos dispendios, nos decidimos por esta fórmula, si bien añadimos una botella de vino blanco que no entraba en el menú. 2 personas, pedimos todo a compartir, de primero, “Tyropita”, un hojaldre relleno con una variedad de quesos griegos, una mezcla entre empanada y quiché, servida caliente, crujiente y francamente buena. También de primero “Hilopites”, tagliatelle griego con tomate, olivada, orégano y queso feta. La pasta servida “al dente” en una ración abundante, la olivada un acierto pues le daba a la pasta un sabor muy particular, fue casi lo mejor de la comida. De segundo “Gyros”, carne de cerdo asada cortada al estilo kebab, con una salsa de yogur al pepino. La carne un pelín seca pero con la salsa mejoraba bastante y se dejaba comer divinamente. Por último una berenjena gratinada rellena de carne picada muy sabrosa. De postre pedimos, “Halvás”, turrón griego a base de almendras y chocolate, con una textura parecida al turrón “blando” de toda la vida, pero menos empalagoso que el español, y una tarta de naranja, que constituyeron un magnífico broche final. Para beber, por recomendación del maitre, un vino blanco griego hecho con uva chardonnay, servido a su temperatura y en copas adecuadas, que nos gustó mucho. Invitación a chupitos de aguardiente griego. Manteles individuales de papel reciclado en plan moderno y servilletas también de papel de calidad. Servicio atento, cambio de cubiertos con cada plato. En resumen, un griego donde se come muy decentemente, buena opción para iniciarse en la gastronomía helena con un producto fresco y bien cocinado. Pagamos 39 euros con el vino, creo que una excelente relación calidad-precio. Volveremos a probar más platos.
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