Excelente. De principio a fin, excelente.
Vamos entonces, y ahora, con la prosa prosaica.
Una comida sin altibajos y en el que todos los platos son notables. Muy (muy) notables. Tienen dos menús. Uno corto y otro largo, pero el largo no es de los "eternos" e inasumibles para el estómago sensato; es bastante razonable. Entre 40 y poco euros el corto y 50 y poco euros el largo, con posibilidad de maridaje con vinos, que añadiría 16 y 19 EUR al total, creo recordar.
Posiblemente algo se me olvide, ya que, para variar, ni apunto nada, ni hago fotos. Comenzamos con unos aperitivos bastante agradables, preámbulo, claro, de lo que llegará después. La patata suflada, el dim sum y la brandada de bacalao ya te predisponen positivamente.
Y el comienzo de verdad es cuando llega una suerte de sopa fría, leche de tigre con hinojo, escabeches y foie. Electrizante. Como para pasarte toda la noche tomando este plato sin parar y sin pasar a ningún otro plato. Sigue una suerte de pizza que actúa como soporte de un tartar bien especiado y picante. Muy bueno. Llega un plato que transmitía oscuridad, nubes e invierno, en forma de trucha ahumada con salsa de callos. Sigue un baozi relleno de un kebab de cordero de sabor bien intenso. Más, con un chipirón relleno de morcilla y curry negro.
(Creo que había otro plato después, del que recuerdo su presentación, que estaba rico, pero no recuerdo exactamente qué era)
En los postres sandía - sangría refrescante y un postre que me sorprendió, ya que no es habitual encontrar el agüacate en un postre y que este resulte tan ligero y vivaz.
Para finalizar, y con los cafés, petit-fours. También muy ricos todos y peculiares.
Dicho todo esto, así, parece una retahíla de platos sin más. Ese habitual listado y bla, bla, de lo que uno ha comido. Pues no. Todos y cada uno de los platos tienen un número considerable de aditamentos e ingredientes; ninguno de ellos sobra, todos tienen su lugar y su razón. Sin embargo, y por encima de todo, los sabores son absolutamente precisos y definidos. Todos ellos identificables por separado, pero unidos en el plato forman un conjunto lleno de armonía en el que nada desentona, en el que el todo es más que el carácter individual de cada uno de ellos. Y como decía al principio, todos los platos muy notables y sin altibajo alguno. Y esto, creo yo, de casualidad no sale. Lleva una buena dosis de trabajo. Si tuviera que calificar de algún modo lo comido sería así, una cocina de sabores precisos.
Vamos ahora con los vinos. Tienen una variedad y cantidad razonable. Como cuatro o cinco páginas en las que puedes encontrar blancos, tintos, espumosos y generosos. Es curioso que a pie de página expliquen la cantidad de SO2 en los vinos naturales. Los precios altos, para variar, pero se podían encontrar cosas bien apetecibles a precios asumibles. Tomamos un chardonnay de Tissot, un blanco gallego cuyo nombre no recuerdo y Marcel Lapierre Morgon (sin SO2).
El servicio estupendo también. Exactitud en la parte más canónica del asunto y muy cercanos y amables en todo momento a la hora de responder las dudas o comentarios que planteábamos.
¿Y todo esto asunto por cuánto salió? Pues el menú largo, agüa y los vinos indicados, 75 EUR/pax.
Desde mi punto de vista este lugar tiene una relación calidad-precio mucho más que excelente. Como suelo decir cuando hablo de algún vino: ¡¡¡ Más !!!
Ah, ¡y el café está bueno! :-)
Hola Eugenio,
sólo el tartar sobre la base de pizza lleva picante, pero sin ningún problema les podéis indicar esta cuestión y os lo prepararán sin él. Así lo hizo uno de los comensales presentes y muy amablemente hicieron el suyo sin picante alguno.
Saludos,
Jose
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