A 1.385 metros de altitud, hay que subir por una estrecha carretera unos siete kilómetros hasta llegar a este vecindario de Ribes de Freser desde allí unas magníficas vistas sobre el valle.
Restaurante típico de montaña donde todo es rústico, mesas, bancos, platos, copas, manteles, paredes, suelo e incluso la comida.
Embutidos de una calidad más que discutible y escudella como primeros platos, seguidos de una butifarra a la brasa y pato guisado ración abundante.
Agua, una cerveza, vino de la casa en porrón y un café.
No merece la pena desviarse de la collada de Tosses para acceder a Ventolà.
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