Seis personas hemos acudido a comer a este local, varias veces ya descrito en cuanto a su entorno.
Acomodados en una mesa rectangular amplia, en un comedor al cien por cien de ocupación y que dobló mesas, pero con un nivel de comensales tal, que no se alzo el nivel de las conversaciones.
Hemos compartido:
Cocido montañés
Ventresca de bonito
Albóndigas
El cocido montañés, uno de los platos estrella de la casa y que genera auténticas peregrinaciones al lugar, como siempre excelente. Presentado de forma separada el cocido en sí y el compango(o acompañamiento). El cocido con una buena proporción entre la berza y las alubias, suave aquellas , cremosas y nada pellejudas estas. El compango que constaba de tres porciones, una de tocino que era de esos sabrosos, la morcilla que quizás era la que menos elogios se merecía y la carne de buen nivel, con sabor y sin ser nada correosa como suele ser tan frecuente. Para poner la nota final a un cocido montañés, en mi criterio hay que esperar unas horas para observar su grado grasiento y en este caso a esta hora la nota en este aspecto es alta.
La ventresca presentada con un pimiento rojos de tipo del piquillo y una cebolla casi caramelizada en el centro, de muy buen nivel sus componentes. Este plato fue el contraste en la comida con el resto de platos que se centraron en la tierra adentro y en la carne.
Las albóndigas, otro plato insignia de la casa, en número de dos, pero con un tamaño del doble de una pelota de tenis, resultaron jugosas, con un buen punto de hechura tan difícil de lograr dado su tamaño. Tiene justamente ganada su fama.
Platos que en teoría era nominales pero que en general casi se puede decir que se prestaron a compartir:
Huevos con callos
Huevos con chorizo
Huevos con morcilla
Huevos con lomo
Chuleta de vaca
Loa platos con huevos presentados con patatas fritas de esas cortadas a mano y fritas en sartén.
Loa callos muy logrados, de los de tipo más bien meloso, el lomo con un corte ligeramente grueso y con un sabor de los de “casa” de toda la vida. La morcilla y el chorizo no los probé, pero los comieron personas que acuden a este local casi semana si y semana no y siempre piden este plato, por tanto por algo será.
Chuleta, con un corte también ligeramente gruesa, presentada fileteada, con un buen punto de hechura(o mejor dicho presentada perfectamente en el punto solicitado, detalles que a veces no se logra), presentada con unas patatas fritas en un plato aparte y con una bandeja al lado que portaba 4 tipos distintos de sales en escamas. La carne en sí, tierna y con sabor. No se puede pedir mucho más.
Postres:
Tarta de chocolate
Mousse de limón
Trata de hojaldre
Helado casero
Los cuatro de notable alto.
En cuanto al vino dejamos que fuese Rubén el que decidiese, dándole sola la premisa, pon algo que no sea lo habitual y por su decisión tomamos Vallegarcia Syrah 2007 y La Prohibición 2008. Copas de gran nivel con su correspondiente cambio.
Servicio amable, con un buen ritmo de platos y cambio de cubiertos.
Lo descrito mas una botella de agua tres cafés y una infusión hicieron que la cuneta la final ascendiese a l cantidad de 145 euros.
Muy buen precio, aún asumiendo que los platos de los huevos no pueden ser muy gravosos.
Comentario.
En este caso el comentario es corto y sencillo. Hay que volver y si no lo conocéis acercaros.