Me extraña que este restaurante no esté en Verema, pues el Bica do Sapato es posiblemente el restaurante más famoso de la capital lusa. Tal vez por ser el local más cool de la ciudad, centro de encuentro de la gente más pudiente y la clase política, un espacio precioso con vistas al mar y ser John Malkovich uno de los miembros de la sociedad de este emblema gastronómico.
Apartado del centro de la ciudad, en primerísima línea de mar, pues es una especie de tinglado remozado del puerto, frente a la estación de Santa Apolonia encontramos este local moderno, amplio y de cuidada decoración. Muros de cristal combinados con acero y cemento visto, proyecciones en las paredes, una chimenea central preciosa, paredes forradas con botellas de Dom Perignon iluminadas y una terraza parcialmente abierta desde la que puedes ver el mar.
Tras consultar con los camareros y sin tener referencias previas optamos por el menú degustación. Por 25€ puedes optar por un entrante, un plato principal y postre. Fuera de menú pedimos unas ostras con una salsa picante bastante buenas, muy bien presentadas pero de un calibre algo pequeño.
De primero nos decantamos por una caballa escabechada que no me acabó de gustar, estaba demasiado seca, posiblemente un exceso de tiempo en vinagre que la había dejado dura. No obstante el sabor era bueno y la verdura que acompañaba el escabeche estaba bastante buena, por lo que no suspendo el plato, llegando incluso a pensar que tal vez la textura era la deseada por el cocinero...
De segundo tomé un confit de pato con risotto al azafrán y pasas, un poco ya harto de comer bacalao en todos los restaurantes de Lisboa. La decisión fue más que acertada pues el confit estaba realmente bueno, en su punto y el risotto estaba exquisito, con ese punto dulce de las pasas que tan bien le sientan a la grasa del pato y ese toque del azafrán tan rico.
El postre fue realmente decepcionante... Ante la escasa oferta me decanté por un helado de fresa que creía iba a ser algo especial, pero no fue así. Un helado bastante corriente presentado en una tulipa, algo muy demodé a la par que insulso y falto de imaginación, sólo hace falta ver la fotografía.
La carta de vinos es extensa, con referencias bastante interesantes y buen equilibrio entre vinos y blancos, lo que es difícil de ver en el España y se agradece, con esta cocina tan basada en el pescado, con especial atención en el bacalao. Copas de buena calidad y un servicio joven al que le falta algo de profesionalidad que suplen con las ganas de agradar al cliente y un servicio siempre atento a cualquier cosas que necesites.
Y ahora la eterna pregunta. ¿Merece la pena ir a Bica do Sapato? Pues yo diría que sí.
Primera porque es todo un espectáculo ver este tremendo restaurante, los cochazos aparcando en la puerta, los chóferes dejando a la clase alta de la ciudad y los hombres de negocios, las vistas al mar, el ambiente cool que se respira. Segunda porque no es excesivamente caro. Por 35€ cenamos viendo el mar, en este icono de la ciudad, mientras que en otros sitios de Lisboa comimos o cenamos por 20€ sin mucho mayor éxito y en un entorno muy distinto.
Ya me extrañó que nadie lo comentara. Merece la pena la visita. Si vuelves no lo dudes.
Saludos
Dani
Muchas gracias Dani, lo tendré en cuenta.
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