En los dos años y medio trascurridos desde la primera visita, ideas, medios y formas se mantienen como ideario primordial en NAKEIMA. Releyendo el blog de Isaac, no puedo estar más de acuerdo “Son sus reglas y cuando comienzas a hacer la cola, ya estás aceptándolas”, pero mi sensación es que ha faltado cierta “exploración” (o ambición) en el sorprendente concepto inicial.
En cualquier caso, excepto por el servicio del vino en el que me sorprendió la total y absoluta falta de medios (a cerveza la próxima vez), la experiencia gastronómica sigue siendo única y diferente.
Iniciamos el viaje con un aperitivo: “Ensalada de corujas y arenque ahumado”, preludio de dos interesantes propuestas servidas en plato para compartir, la curiosa “Aspic de médula de atún y percebes”, propuesta difícil de olvidar por la dificultad, aparatosidad y sorprendente muy buen resultado final, y el fantástico “sabayón trufado con helado de espárragos, uva de mar y erizo laminado”, un plato de muy alto standing.
Los siguientes pases son ya con las manos, de inicio, “Infladita de boletus” (sorprendente envoltorio de masa de maíz), para dar paso a los dumplings, todos de locura: “Din Sum de pitxon”, “Siu Mai de papada ibérica” (el mejor por siempre), y el espectacular “Black bao” (bao sedoso de tinta de calamar con guiso de chipirón). Terminamos este pase con los sorprendentes “Wonton relleno de gambas picantes y alga codium” (rebañando con los dedos todo lo que se podía, incluido unos polvitos de limón).
Continuamos con los niguiris: de “Gamba al ajillo” (para aplaudir), “Ibérico” (de papada; bueno), “Lecter” (una muy simple lamina cruda de solomillo; es espectacular) y “Dorada” (correcto). Terminamos esta fase con un poderoso y soberbio “Temaki de erizo con huevo frito de codorniz”.
Nos recomiendan para terminar el “Dry Ramen”, una sopa de ramen seca, un concepto diferente, que me pareció genial en todos los aspectos. Muy bueno.
De postre “Natto&Chololate”, que no nos dijo mucho, la verdad.
Nos costo decir basta..., lo que incremento el precio, pero sinceramente, no importa.
Tal vez me equivoque porque les pedi tinto de inicio, y estaban con poco fondo de armario. A media comida pense que tal vez en Jerez habrian tenido algo distinto, pero no pregunte. Me sorprendio porque en la primera visitan iban sobrados de vino.
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