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Restaurante La Martina Tarancón Espacio gastronómico. en Tarancon
Restaurante La Martina Tarancón Espacio gastronómico.
País:
España
Provincia:
Localidad:
Dirección:
Cód. Postal:
Teléfono:
657 097 606

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Añadir vino por copa

Precio desde:
27,75 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra:
martes y miércoles y cenas de domingo lunes y jueves
Nota de cata PRECIO MEDIO:
27 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
8.0
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
-
Comida COMIDA
8.5
Precio medio entorno ENTORNO
7.0
RCP CALIDAD-PRECIO
8.5
arroz
donut
ensalada
pochas
pan aceite y aperitivo
postre
Descripción

La Martina es un nuevo concepto de restaurante donde la ilusión y el “savoir faire” es su razón de ser. Se especializa en cocina tradicional manchega, modernizando los sabores tradicionales. El restaurante se encuentra en Tarancón, un pueblo de Cuenca situado a tan sólo 45 minutos de Madrid. Un entorno idílico en el que se respira tranquilidad y buen gusto.

Las Martina tiene tres ambientes: el salón comedor, con una capacidad para 50 comensales, el bar de cristal; donde se puede disfrutar de una amplia carta de tes, cafés y combinados así como una selección de pinchos para acompañar la típica caña. Y por último la terraza – jardín que rodea todo el restaurante, perfecta en las noches de verano, además del lugar idílico para celebrar pequeñas bodas, bautizos y comuniones.

El restaurante Martina es ideal para los eventos comentados anteriormente, así como para reunirse con amigos, familia o con tu empresa. Ambiente moderno y muy relajado, perfecto para degustar los excelentes platos de la cocina tradicional manchega. ¡Visítalo y compruébalo por ti mismo!

Opiniones de La Martina Tarancón Espacio gastronómico.
OPINIONES
1

En las afueras de Tarancón y totalmente alejado de otros restaurantes, casi todos alineados en la calle que correspondía a la antigua N-III, y ocupando el espacio de un antiguo  chalet se dispone este local, bien decorado y con fácil aparcamiento en la calle. La entrada no es cómoda ya que hay unas buenas escaleras para subir a la primera planta dejando atrás una zona ajardinada para un buen tardeo.

La planta dispone de una zona llamada bar de cristal como precomedor, con una barra al fondo y un espacio de pocas mesas en forma de L donde nos sentamos porque el comedor interior estaba muy lleno mientras que la estancia anterior muy luminosa y semivacía invitaba a ver el exterior. Mesa amplia para 4 personas con lo que los dos estábamos superanchos; mesas y sillas de madera pintada en blanco, cómodas, con manteles individuales y servilletas de tela, siendo copas, vajilla y cubiertos de buen nivel.

El servicio de sala a cargo de dos personas fue en general bueno siendo más cercano manteniendo la profesionalidad en todo momento más por el que nos servía los platos que la que nos tomó la comanda. No vi carta de vinos porque carretera manda y nos conformamos con cerveza sin alcohol (Mahou tostada -sin avisar- 0.0) y una de agua sin filtrar de eso que se ha puesto tan de moda con botella abierta y con el nombre y diseño del local que dan ganas de coleccionarlas.

Funcionan con un menú de día laborable a medio día (24,75€), a elegir platos entre varias opciones, un menú degustación (38,75€) con 4 aperitivos, entrante pescado carne y postre que nos pareció mucho para la carretera que nos faltaba. Por supuesto hay carta de platos con precios comedidos manteniendo siempre una cocina manchega pero sin llegar a ser creativa o minimalista, sí que hay buenas manos y modernidad en diseño y elaboración de la materia prima.

Nos trajeron y pedimos:

. aperitivo por cortesía de la casa: 4 lonchas de un buen queso manchego de oveja tierno añejado y algo tostado.

. pan de hogaza y cata de aceite: muy buen pan y un muy buen AOV Esencia del Júcar arbequina obtenido por decantación que repetimos en aliños junto al vinagre de Jerez de Chinata.

. plato de cuchara del día: pochas con codorniz escabechada y deshuesada y boletus: muy buen plato, con su piparra (valiente, valiente), bien guisadas enteras pero muy tiernas y bien de sabor con presencia de codorniz correcta.

. ensalada de ventresca con encurtidos: bien presentada y cumplida de ración, con bastante ventresca y que mejoró con el suplemento de aliño.

. donut relleno de rabo de toro al queso manchego: excelente presentación de un palto contundente, buen guiso y el queso sin apoderarse y manteniendo su comparsa. Recomendable.

. arroz meloso con setas e ibérico: buen punto del arroz y se agradece que pueda ser en una ración (en seco sería otro problema) bien de tropezones. Notable.

. postre: pedí yogurt griego con helado de turrón y vino una tarta de queso con helado de fresa que por el aspecto me pareció bien el cambio no av¡sado; la tarta cremosa, sin base de tierra de galleta (como debe ser) y ligero tueste (¿con soplete?) superior; el helado de fresa parecía de los antiguos palotes de fresa. Más que notable.

Unos buenos cafés finales bien de sabor y bien servidos y al asfalto que aún queda la penitencia de cruzar Madrid.

El disfrutar de una comida yendo de carretera no es fácil; a veces lo que te llena está demasiado apartado de tu camino y no te compensa. ¿Algo mejorable? pues el ritmo de salida de platos de cocina para los que vamos de paso. En este caso el desvío no es mucho y merece la pena y así lo han entendido tanto Repsol como Michelín que llevan varios años otorgándoles la recomendación.

  • arroz

    arroz

  • donut

    donut

  • ensalada

    ensalada

  • pochas

    pochas

  • pan aceite y aperitivo

    pan aceite y aperitivo

  • postre

    postre

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