El otro día fuimos a cenar (afortunadamente, invitados). El local, del cual me habían hablado mucho, me agradó bastante. El servicio fué atento y agradable, sin llegar al empalagamiento, y la comida muy buena. Sin embargo, hay varios detalles que no me gustaron, a saber: Pedimos unos entrantes entre los que se hallaban las gulas con huevos rotos. Los huevos estaban demasiado hechos ( los cuatro), lo que resta todo el encanto al plato. Ibamos a beber un vino que teníamos mucho interés en probar: Viña El Pisón. El precio en bodega es de unos 150 euros. En la carta, el precio original de 220 euros estaba tachado ( se podía ver perfectamente) y al lado, a lápiz estaba el precio nuevo: 440 euros. ¿Quizás relacionado con los 100 puntos de Parker otorgados recientemente?. En todo caso, poco elegante y desmesurado. El servicio del vino fué simplemente correcto, lo que deja mal sabor de boca después de pagar 120 euros por el vino y 180 por el cava. Atención: ¿por qué ese interés en rellenar la copa antes de que se acabe? ¿se supone que beberemos más?. Por último, una pena que no estuviera el dueño, Ricardo Gadea. Dicen que sin e´l, el local no es el mismo. A pesar de todo esto y del precio final (220 euros por persona) , el sitio me gustó y he de destacar que aunque terminamos tarde (cerca de las dos de la madrugada) no hubo caras largas en ningún momento. En fín, para repetir... con invitación
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