Comida de trabajo con amigos lo que se presta a un rato agradable. Además y de rebote acabamos en Askua lo que resulta una excelente opción para ir invitado; puesto que la calidad de lo comido y lo bebido es muy buena pero todo ello a unos precios excesivos.
Empezamos con huevos fritos con angulas (fritos como toca con el borde del huevo crujiente), unas espardenyes a la plancha (hechas en su punto, consistentes) y un montadito de steak tartar que tiene un sabor excelente (con un toque de mostaza) pero no está bien cortado. Hay trozos muy grandes que cuesta tragar y parece que la carne no está cruda, que tiene "un golpe" de calor.
De segundo optamos por carne (un chuletón de vaca vieja de muy buena calidad y mejor punto de cocción) y en mi caso merluza frita a la bilbaina que consiste en un ligerísimo rebozado que combina con el sabor a pescado sin taparlo (y no como otros rebozados que parecen de goma).
Antes del postre pedimos unos quesos. El servicio es correcto e informan del orden a seguir para comerlos. Destaca el cremoso de vaca (aunque cualquiera de los quesos seleccionados por Manglano merece la pena)
Acabamos con unos cafés acompañados de una selección de bombones de Oriol Balguer y GT de Citadelle.
Respecto al vino decir que la carta es muy amplia, tanto en vinos nacionales como del resto del mundo. El servicio es correcto, atento a rellenar las copas. Empezamos con un Finca Terrerazo pero dado que en la mesa había una sección riojista muy importante pasamos a un Remirez Ganuza que siendo Rioja no deja de tener una elaboración moderna mas acorde con los vinos mediterráneos.
También acompañamos la comida con Louis Roederer Brut que dentro de los champanes más populares es un valor seguro sin excesiva acidez. Por último, y por recomendación de Ricardo acompañamos los quesos con un vino dulce (creo que Tokay Aszu 6 puttonyos) lo cual fue un acierto pues realza el sabor de los quesos de leche cruda.
En cuanto al servicio decir que está muy atento (a veces en exceso pues participa de la conversación en la mesa) y que en ningún momento falta vino, pan o cualquier otra cosa. Obviamente la calidad del pan o el menaje está a la altura de lo esperado y de lo pagado; porque el único pero que se puede poner a este festín es su precio totalmente fuera de órbita. Es cocina de producto de excelente calidad pero no se justifica lo cobrado (y eso teniendo en cuenta que fui invitado).
El precio de los vinos estaba entorno a los 50.-eur y el champán rondaba los 70.-eur. Salvo error por mi parte creo que "liquidamos" un par de botellas de tinto, un par de botellas de champán y una de vino dulce; ya ves que teníamos un día "flojillo" ... ¡¡la edad no perdona!!
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