Después de una semana con predominio de la carne, había que hacer cambio de tercio y un repaso de frituras siempre es una buena opción y aquí es su punto fuerte. En general bien hechas, nada aceitosas, muy tipo andaluzas.
Mesa para dos, llegados sin reserva pero pronto ya que al final estaba casi lleno. Papel con calco para anotarte el pedido de lo que quieres; la carta de vinos escasa y con poca dedicación incluyendo las copas y compleja porque puedes elegir por chardonnay o ribeiro o blanco pescador, lo mismo da por uva, por DO o por marca. Resultó que el chardonnay era Viñas del Vero 2014 con macabeo y chardonnay, servido a buena temperatura y con camisa que lo mantuvo bien; lástima de las copas más propias de las bodas de los años 70.
Para comer: al entrar ves las paellas con arroz y como acababa de salir la de marisco, pues
. una ración recien salido, buen punto, buena cigala y gama acompañante, algo pobre de fondo de pescado pero aceptable.
. plato de calamares romana: anillas industriales, bien rebozados, bien fritos, algo correosos en amplia ración
. plato de puntillas: muy buenas, bien de sabor y perfecto rebozado y fritura
. fritura especial: amplia ración para dos personas con merluza, gambitas básicas, cigalas medias, palayas, un salmonete, una pascadilla, algunos boquerones, papas fritas.
. una de pan que sin ali oli, se quedó entero.
Para postre una brocheta de fruta con piña, manzana, kiwi y una pieza de leche frita. Todo ello muy básico.
Dos cafés descafeinados demasiado aguados.
Servicio amable, profesional y rápido.
Sitio curioso en la Malva Rosa, cerca de la playa, con un local con muchas mesas, todas llenas, algunas con dos turnos, y que se dedica al producto del mar y arroces principalmente.
No hay ningún lujo, ni mantel ni cambio de cubiertos, ni buenas copas y está más cerca de una freiduría, arroces aparte, que de otra cosa. Su fortaleza es que el producto es fresco y el cocinero no se complica la vida. No esperes vistoso emplatado ni acompañamientos sofisticados.
A la entrada ves las paellas de arroces que son más de batalla. En las mesas tienes una hoja que hace de carta y marcas tus platos y bebida, lo cual facilita mucho la decisión y la rapidez del servicio.
Comida para 4. Bebimos un doble de cerveza, 2 claras con limon, una manzanilla, una de agua y una botella de chardonnay/macabeo de Viñas del Vero 2012 facilón.
Para comer y compartido todo, en raciones enteras, que son buenas raciones:
Pan con tomate (0.8€), bueno pero al final nos arrepentimos porque no hubiera hecho falta. Dos de papas (2.90€) muy buenas y algo había que picar mientras llega el material. Tres (unidad) anchoas (1.90€ c/u) bien, con tomate rayado. Dos de calamares plancha (8.20€), bueno y correcta plancha. Fritura solo de pescado (7.50) de lo mejor. Puntillas (5€) buenas y crujientes, algo aceitosas. Calamares a la romana (6.90€) normales. Una de paella de marisco (10€) por aquello de probar un arroz y muy normalito aunque bien cargado de tropezones.
Seguramente con menos hubieramos tenido más que bastante porque las raciones no son pequeñas (la entera es para dos o más), pero empezando tarde, con olor de la comida en el ambiente, y el boli fácil en la mano.... Pero no sobró. Los cafés (caros y normalitos) correspondientes sin más.
Hay platos de pescado (dorada, lubina, pescadilla, salmonete..), all i pebre, pulpo, verduras, salpicon...y ofertas del dia: canaillas y denton apuntadas con su precio.
Para desahogos de cocina creativa y animalitos del campo, es una buena opción de las que hay por la Malva Rosa. No son frecuentes en Valencia los locales de fritura.
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