Continuando nuestro concienzudo estudio de campo del universo gastronómico de Ruzafa, y más en concreto de la C/ Sueca, encontramos en ella este pequeño y cuco local del que nos atrajo la sugerente leyenda de su rótulo: “El Almacén. Nueva cocina rústica”.
Decorado con buen gusto y pocos recursos, como se estila en este barrio en constante ebullición intelectual. Tubos industriales, lámparas de pescador, cajas de frutas, rejillas de gallinero, telas de saco de garbanzos… juegan entre ellas conformando un conjunto muy agradable. Estilo… ¿rústico new age?
Las sillas y mesas pecan de estrechez, ganando en ambientillo pero perdiendo en intimidad y comodidad.
Sonó durante toda la comida una música de fondo en volumen medio-alto de Rita Lee, “Bossa'n Beatles”… Qué buen rollito.
Era sábado a mediodía y estábamos solos. Es curioso, habíamos intentado reservar tres veces en finde por la noche y nos fue imposible. Cosas de este barrio.
En cuanto a su cocina, pues se autodefinen bien, con salero, con ese “Nueva cocina rústica”. Sencilla, con referencias tradicionales actualizadas, aire mediterráneo y alguna incorporación foránea.
Había un menú de mediodía muy sugerente, por 13,50€, y a él nos encomendamos.
Se trataba de tres entrantes y un segundo a elegir entre tres (carne, pescado y arroz). Los entrantes iban servidos todos juntos en una graciosa fuente, individual. Y los segundos, elegimos uno cada uno y compartimos.
Así quedó la cosa:
• Crema de calabaza asada.
• Roast beef con rúcula aliñada.
• Empanadilla frita de salmón y maíz.
• Arroz negro con alcachofitas.
• Entraña con patatas y chimichurri.
• Mousse de fresas con bizcochito de coco.
Correcto, comimos muy correcto. Cantidades suficientes y elaboración sencilla pero con toquecillo. Casi todo rico, quizás la entraña, con esa difícil textura (no olvidemos que es un músculo)... No habían retirado la membrana de ninguna de las dos caras, yo lo hubiera presentado con la de arriba limpia.
Y en cuanto a los vinos, carta escueta y unas cuantas referencias de vinos por copas apuntadas en una pizarra (siete u ocho). Nos aprovechamos de ello y tomamos una copita de blanco alicantino, el resultón y regular Enrique Mendoza Chardonnay 2013, y una de tinto de Alfredo Maestro, El Marciano 2012, una garnacha de Gredos bien trabajada. Les calificaría con mejor nota en este aspecto si no fuera por un detalle que odio: trajeron a la mesa las copas ya servidas. ¡Qué poco cuesta servirlas delante del comensal, hombre!
Pues eso, que muy a gustito, volveremos alguna noche a imbuirnos de ese ambientillo tan ruzafeño que impregna el local…
Entre lo de la membrana y el traer las copas ya servidas me ha entrado mal rollito...
Que susto al ver el nombre ¿en Avila Aurelio? pero veo que una vez más los nombres se repiten.
Jaja, no hombre, ve!
La membrana se suele dejar para cocinarla y sujetarla, los argentinos lo hacen así. Lo de las copas, pues sí.
Sí, hay varios "almacenes" por lo que he visto, no sólo en Ávila!
No estaban mal los vinos que tenían por copa. Hace falta que la mayoría de los locales mejoren sus pizarras ...
No!
Por eso me da rabia tener que bajar a un "5", se merecían un "7" por la oferta, pero sacarte la copa servida...
:-(
Buff, yo si veo que al de al de lado le traen la copa servida o pido botella o no tomo vino, eso me repatea
Respecto al servicio de copas llenas en la mesa: alguna vez me ha pasado y no se lo he mencionado al camarero. Siempre he dudado de hacerlo porque alguien debe decirselo; si no lo hacen es porque no lo sabe.
Sí yo también lo dudé.
Bueno, espero que nos lean!
La curiosidad es la forma de evolucionar y progresar. Tu también eres bastante curioso
Saludos
Jeje, creo que tenemos un cierto parecido en este aspecto...
Lo malo es que dejas de ir a sitios solventes, queridos... Me pasa con La Salita, Apicius, La Pitanza, Gadhus, Mulandhara... Que cada vez que voy digo ¡tengo que venir más! Pero no puede estar uno en todo.
O a setas o a rolex!
Y me tira ese lado oscuro de lo desconocido...
Qué va tío!
He vivido todo mi vida en el centro de Zaragoza, luego en el centro de Barcelona, en el centro de Valencia... ¡hasta que engañé a mi mujer a buscar espacios abiertos! ;-)
Me gusta trabajar en el centro, pero vivir fuera. ¡No lo cambio por nada en el mundo! Y más en Valencia, con este clima privilegiado
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