La primera visita que hicimos a este restaurante ocurrió hace ya varios años, al que soliamos ir, por circunstacias, tras una noche cenando un menú degustación en el que la espera entre platos fué interminable...dejamos de ir. Varios años después hemos vuelto tras vuestros comentarios.
Gran cambio de carta,a mejor,incluyendo dos menús tradicional(55e)e innovación (70e) más largo.
Elegimos tradicional,ya descrito en otros comentarios,aperitivos riquísimos a destacar la cuchara de bloody mary,para tomarse una copa... huevo cocido a baja temperatura ,arroz,pescado y carrillera espectacular.Producto buenísimo y elaboración espectacular, respetándolo al máximo.
Este viaje es para recordar, un menú acompañado de un champán rosado(Ruinart brut rosé) recomendado por la sommellier ,un maridaje perfecto,servicio de vino espectacular donde no deján que la copa esté vacía(que peligro)
El entorno es acorde con las expectativas cuando vas a cenar a un restaurante situado junto a un museo de arte moderno.moderno,correcta separación,buenos manteles y excelente coperio,a destacar todo mesas redondas extra-cómodas.
La relación calidad-precio fue muy buena,aunque no se puede ir odos los, dias....
El servicio muy profesional aunque algo frío y distante.
Volveremos.
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