Estuve cenando con motivo de Valencia Cuina Oberta.
Comenzamos con 2 aperitivos ultralivianos, una miniesfera de bloody mary y un chupito de una espuma de brandada, originales pero parece que no hayas comido nada. La cerveza que ponía en el menú que regalaban no nos la ofrecieron en ningún momento, al comentarle esto al camarero nos dijo: "Ah!, ¿La quereis?", creo que no cuesta nada ofrecerla y quedas como un campeón.
A continuación un huevo a baja temperatura con hummus, el huevo soso, le faltaron algunos cristales de sal, el resto del plato demasiado común.
Después vino el peor plato de la noche y unos de los peores que recuerdo desde hace años, un bacalao con estofado de judias. Primer fallo el bacalao estaba demasiado tostado, se les fue la mano y mucho... tanto que tuve que rascarlo como hacía antaño con las tostadas quemadas que hacía mi madre. Segundo fallo el bacalao no tenía sabor, estaba sosísimo. Al ser bacalao fresco y no desalado hay que echar sal al pescado, eso creo que lo debería saber el cocinero. Y tercero al tratarse de un pescado tan insípido como el bacalao fresco hay que acompañarlo de una guarnición acorde en sabor y cantidad, lo que no puede ser es que te pongan dos judías y a la segunda cucharada te quedes con el tocho de bacalao sin nada más.
Acabamos los platos salados con una costillas rustidas con puré de patatas, buen plato, el mejor sin duda, las costillas muy tiernas y sabrosas.
Para finalizar un postre muy flojo, unas natillas de café con helado de panacota, te lo acabas diciendo... ¿ya? ¿he tomado algo?
Ni yuca frita al principio, ni aceites, ni mantequillas, ni panes variados, ni carro de infusiones... muchas cosas en falta respecto a otras visitas que he hecho a la sucursal, incluso la anterior edición de Cuina Oberta tenía todo esto. Está claro que hay que minimizar gastos para ofrecer este tipo de menú a 30 euros, pero la sensación de racanidad en todo momento o la mala ejecución de los platos no depende de esto. No puede ser que te lleves una gran decepción de un sitio que tenías en un pedestal.
Si no puedes ofrecer un menú aceptable a 18 o 30 euros... no lo ofrezcas.
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