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Restaurante La Mary en Valencia
Restaurante La Mary
País:
España
Provincia:
Localidad:
Cód. Postal:

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Precio desde:
20,40 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra:
Nunca
Nota de cata PRECIO MEDIO:
22 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
6.0
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
5.0
Comida COMIDA
5.0
Precio medio entorno ENTORNO
7.0
RCP CALIDAD-PRECIO
7.0
Tataki de atún
Croquetas
Bravas con chorizo
Opiniones de La Mary
OPINIONES
2

Me ha gustado mucho el local. Tiene un punto de neoclasicismo, con unos colores frescos y muy nuestros, como el blanco y el azul. Desconozco si comunes a los demás franquiciados. La iluminación es también muy acertada, lo hace acogedor, con el haz de luz necesario sobre cada mesa.

Las raciones me han parecido generosas, y más yendo solo. Los domingos no hay colas al parecer, y añadida la proximidad al curro y que tienen abierta la cocina hasta las 16 h. hacen más que probable próximas visitas en este día de la semana tan bastardo cuando trabajas.

Tras leer la valoración y opinión de "Patillitas You" sobre las Patatas Bravas con chorizo tenía claro que habría que probarlas si iba. El chorizo parece de sarta, ahumado, como los de León. Están bien hechas, con una mezcla de salsas apropiada y abundante. Me gustaron.

Y mira tu por donde, esta vez sin acordarme ya de lo que escribió, lo recalco para que no se le suba el pavo, coincidí también en el Tataki de Atún con salsa Oriental, guacamole y salsa terayaki. Poco sabor el del atún.
No sé si por mi incultura japonesa, que desconoce si el marinado previo suaviza tanto. La textura buena y el punto también. Sí me gustó lo refrescante del guacamole, el cual contaba con un toque de hierbabuena, la cual está presente hasta en mis infusiones.

Dos copas de Muriel rosado 2012 que maridó bien, servido en buena copa. Y un café expreso cortito, ante mi petición, realmente bueno.

Respecto al vino, tienen una carta escueta que pienso puede valer, y seguro que marcadas por la franquicia. Pero pienso que se respira un aire joven que deberían tener en cuenta con nombres más actuales.
Me enseñaron previamente la botella de rosado, aunque fue porque no sabían cual tenían por copas en ese momento, porque luego me trajeron la copa servida a la mesa, lo que me lleva a pensar que de normal es así.

Y no hay más. La Mary puede dar teta a muchos aquí en Valencia.

Franquicia que llega a Valencia y, cómo no, triunfa. Hemos llegado a ver colas a mediodía para comer y me he visto reflejado en sus ventanales con cara de escéptico… Pero como no puedes hablar de algo sin conocerlo (puedes, pero no es mi estilo), casi que había que hacer el esfuerzo, esperar a que amainara el efecto novedad (mi religión sólo me permite hacer colas para cobrar, nunca para pagar) y ver por dónde van los tiros del éxito gastronómico.

La verdad es que la inversión en el local es notable y el resultado aún lo es más. Restaurante cuidado, con una iluminación perfectamente estudiada, mesas bien distribuidas, cómodo mobiliario (eso sí, yo huyo de los sofás adosados de las paredes) y una estética agradable, sin ostentaciones de modernidad ni clasicismo rancio. Esto ya es un punto para que a la gran masa le guste un local, y me parece bien, que todos nos dejamos embelasar en algún momento por la estética de un producto.

Servicio muy amable y atento, eficiente y con una formación más psicológica que hostelera, pero oye, no está mal que la sonrisa vaya por delante y el sí a casi todo prevalezca.

Carta basada en una serie de entrantes, algunos platos de pasta, arroces, carnes, pescados y una larga ristra de postres, que es donde se puede enganchar al público generalista. Pedimos unas bravas con chorizo, bastante buenas, con la patata de verdad y una salsa brava con tomate original.

Surtido de croquetas, nada del otro mundo y con una difícil diferenciación de las de queso vs Idiazabal y casi, casi, vs jamón y queso. Las de chipirones están algo mejor pero en general esa masa no me acabó de convencer. Sabor neutro, textura pesada y poco que aportar a la gastronomía, eso sí, no dudo de que será uno de los platos estrella de la carta.

De segundo no nos atrevimos con los arroces. Tomé un tataki de atún con “salsa japonesa”, guacamole y mango. Afortunadamente separan las guarniciones, que dejaban bastante que desear, y el taco de atún no está mal, bien de punto y con la salsa conseguida. Probé una ventresca de atún que no me acabó de convencer, demasiado hecha, con unas verduras a la plancha.

De postre probé una sola cucharada de un tiramisú que resultó ser más unas natillas con bizcocho, bueno de sabor, algo pesado para mi gusto, pero nunca un tiramisú.

La carta de vinos es escueta pero tiene algunas referencias interesantes, con un precios comedidos. Copas mejorables y servicio que se limita a abrir la botella y listo (no necesito más).

Hecho el experimento… ni me gusta ni me deja de gustar. Cumple su papel y aplica la fórmula del éxito: cuidada decoración, zona de compras con vecinos pudientes, buena atención, correcta cocina sin alardes, minuta comedida y servicio atento y amable. Aunque a mí no me emociona, y esto es exactamente lo que busco en la gastronomía.

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