Ubicado muy cerca de la Av. Paralelo y de la Pza. España. Decoración entre clásica y rústica. En la entrada hay una zona con mesas altas y la barra. Pasando el pasillo que da a la cocina y al aseo hay un comedor interior no demasiado grande. También dispone de una terraza con un par de mesas para cuatro comensales, donde cenamos. Sin mantel. Servilletas de papel. Sillas de resina bastante cómodas. Vajilla moderna. Cristalería corriente. Servicio atento y eficiente. Carta con recetas bastante tradicionales, aunque algunas cuentan con un toque que las hace diferentes, y postres caseros. Pocos vinos y carta de cervezas con referencias que no me sonaban en absoluto, salvo una cerveza que se anuncia en TV. Había una marca de cerveza tradicional catalana: Guineu.
Compartimos todos los platos:
- Tataki de atún escabechado con ensalada y manzana (7,20€) - Nos gustó el aderezo de la ensalada y el punto del atún. Muy bueno.
- Croqueta de pollo asado (2,-€) - Muy sabrosa y de tamaño más que generoso. Bechamel algo menos cremosa de lo que me gusta.
- Bravas Mondoré con alioli asado y salsa picante (3,95€) - Aunque fritas con piel, lo cierto es que hacía mucho tiempo que no encontraba unas bravas que mereciesen tal nombre. ¡¡¡Picaban!!! Bien la patata y bien las dos salsas. Si pelasen las patatas, me harían muy feliz :-)
- Bocaditos de cazón en adobo (6,-€) - Adobo con toques marroquíes. Rebozado poco crujiente pero muy buen sabor.
De postre:
- Espuma de crema catalana con helado de gianduja (5,45€) - Helado cubierto por una crema catalana ligera y una lámina de azúcar quemado con un leve sabor a lima. Muy buen sabor en conjunto, aunque me hubiese gustado algo más de potencia. Es el único plato donde no coincide el precio del ticket (más caro) con el de la página web.
- Torrija casera con helado de yogur (5,60€) - Muy buena. Me gustó el contraste del agrio del yogur con el dulce de la torrija.
Platos con buena presentación y buen tamaño, teniendo en cuenta el estándar barcelonés. Nos trajeron los cuatro platos con pocos minutos de diferencia. Suerte que la mesa era para cuatro comensales y no hubo problema en acomodarlos.
Bebimos una caña (1,40€), un par de aguas de 0,5 l. (1.70€/ud.) y una cerveza Spitfire (6,25€), aprox. su precio en tienda x2,5.
En algunas ciudades pasaría por un lugar discreto, pero, de lo que he visitado en BCN, es uno de los que más me han gustado y espero poder repetir asiduamente. Además me han dicho que puedo llevar vino, aunque no me han especificado cuánto me cobrarán. El camarero me dijo que sería algo simbólico. Las copas que vi son corrientitas, pero para un blanco fresquito, servirán :-)
Un consejo: el camarero nos recomendó reservar por teléfono si se quiere terraza o llevar vino.
El precio corresponde a lo que tomé yo. Lo de mi esposa no llegó a los 20 euros.