Tenia ganas de ir despues de lo leido sobre este sitio. Reservé con el Tenedor unos dias antes y menos mal… porque estaba lleno. A tope e incluso doblaron alguna mesa.
Llegue algo antes que mi acompañante y ya la impresión fue buena porque al pedir un vino blanco me encontré con que mwe dieron a elegir un verdejo que no recuerdo, Leirana y Guimaro que fue el que tomé para la espera donde ademas me pusieron unas aceitunas muy ricas algo picantes y unas patatas fritas.
En 5 minutos pasamos a la mesa y tras ojear la carta decidimos pedir todo al centro para probar.
En cuanto al vino nuestra primera eleccion (La Maldicion) no lo tenian y pedimos Sentido, un ribera de bodegas Neo bastante bueno.Nos pusieron como aperitivo unos “chupitos” de una especie de crema de remolacha
En cuanto a la comida:
*Tartar de atún picante con aguacate, alga wakame y pomelo rosa: lo mas flojo en mi opinión. Trozos muy grandes y nada picante
*Tiradito de vieiras con tobiko, brotes, cortezas y yuzu: Rico. Buena vieira
*Anguila ahumada con ricotta, tomates secos, brotes tiernos y quinoa crispy. Buenísimo
*Huevo a 65º con sus migas, patatas y chorizo: muy bueno
*Steak tartar con pan de carasau: riquísimo
Todo fueron medias raciones excepto el huevo con migas que no existe en ese formato. No pedimos postre.
La cuenta ascendió a 62 € lo que resulta un precio interesante para una cocina francamente agradable.
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