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Restaurante Ochenta Grados - Malasaña en Madrid
Restaurante Ochenta Grados - Malasaña
País:
España
Provincia:
Localidad:
Cód. Postal:
Tipo de cocina:
Vino por copas:
Precio desde:
25,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Nota de cata PRECIO MEDIO:
28 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
7.0
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
4.5
Comida COMIDA
7.0
Precio medio entorno ENTORNO
7.8
RCP CALIDAD-PRECIO
8.5
Opiniones de Ochenta Grados - Malasaña
OPINIONES
2

Después de leer el comentario de abajo no hace mucho, teníamos pendiente visitar este local con su oferta tan sugerente y variada de miniplatos; y no defraudó aunque hubo altibajos. Precios muy ajustados que permite probar buena parte de la carta sin salir “mosqueado”. Creo que un aspecto que deben mejorar es que no garantizan el orden de salida de los miniplatos. Así es que aconsejo pedirlos de dos en dos sobre la marcha para garantizar el orden de degustación que cada uno estime oportuno; al menos esa tarde, no hubo demoras significativas al hacerlo de esa manera.

Local agradable con aires desenfadados; nos ofrecieron una mesa en el salón situado a la izquierda según se entra, con paredes de granito hasta media altura y ladrillo visto a continuación hasta el techo, sin detalles ornamentales. Mesas algo justas y sin vestir, pero es lo que hay en este tipo de locales tan informales. Servicio numeroso y joven con ganas de agradar y siempre atento. Cuando entramos, el local estaba prácticamente vacío, pero una hora y pico después estaba casi lleno. Música ambiental que no molesta.

Sin detalles ni antes ni después de la comida.

Comida para dos personas:

- Ensalada verde de pato crujiente: Sin mucha historia pero resultona: refrescante.

- Salmorejo con helado de parmesano y jamón ibérico: Lo mejor sin duda; cremoso y perfecto de sabor.

- Steak tartar con helado de mostaza y parmesano: La carne se presenta sin aderezo y bastante anodina. Sin embargo, el helado de mostaza muy original. El resultado apenas discreto.

- Tartar de salmón con crema de aguacate y gazpacho de mango: Original oferta que nos gustó. Nuevamente refrescante con contrastes agradables.

- Ravioli de pollo con caviar de trufa: Un par de raviolis muy ricos. Potente.

- 2 x Solomillo en costra de romescu con puré de patata dulce: Un taco de solomillo de cerdo horneado envuelto en una costra de salsa romescu que le aportaba sabor y jugosidad. Bastante bien.

- 2 x Bocadillo 80 Grados de presa ibérica, parmesano y cebolla crujiente: Quizás fue la decepción dado que la presa no hizo acto de presencia (o por lo menos no la encontramos); vamos que lo cambiaron por jamón sin previo aviso. Regular en cualquier caso.

- Tarta de queso con sorbete de frutos rojos: Un vaso que contenía un cremoso de queso sobre una base de migas de galleta; encima una bola de sorbete de frutos secos muy rico. Muy conseguido.

Desgraciadamente la oferta de vinos es muy escasa aunque conservada en armarios climatizados, con apenas 3-4 vinos blancos/rosados, 6-8 tintos y un único cava (precios x 2 aprox). Lástima que no mimen un poco más este apartado pues la oferta gastronómica lo requiere. Como no nos hacía ninguno de ellos, nos dejamos llevar por el consejo del camarero y tomamos 3 refrescantes “Distintos” (un original vino de verano con espuma de limón por encima).

Precio total: 59.10€ (inc. IVA, pan a 1.50€ y los vinos de verano).

Nota: El precio por persona indicado es lo que estimo que costaría comer en este local 4 miniplatos + postre por persona, con IVA y servicio incluidos y sin bebidas

En el año 2010 José Manuel Vidal y Óscar García abrieron las puertas de Ochenta Grados en Las Tablas (nueva área residencial al norte de Madrid), tras el éxito obtenido con este local, se aventuran con un nuevo local en la céntrica Malasaña en el antiguo local del NINA, enfrente del Teatro Maravillas.

Con formación en restaurantes de la categoría de Arzak o Zuberoa, la idea de sus creadores es ofrecer propuestas en formas de tapas o miniplatos tanto de cocina tradicional como contemporánea a baja temperatura (de ahí el nombre del local). Todos los platos de muy alta calidad a precios muy interesantes.

El local de Malasaña es soberbio en cuanto al trabajo de diseño y decoración, ladrillo vista con toques de modernidad, mesas informales, sillas modernas y muy cómodas. El local es grande siendo en algún caso ridículo el espacio entre mesas, y por su puesto ambiente muy ruidoso en hora punta.

El gran pero del restaurante es sin duda alguna el servicio, no por las personas que lo componen que bastante tienen, sino por su número. Es imposible que su número lleguen a todos los clientes en horas de máxima exposición, en nuestro caso particular estuvimos 20 minutos esperando a ser “saludados” ya en la mesa, mientras en la puerta se acumulaba gente sin saber muy bien que hacer o donde ir (coincidió con salida del teatro). Sorprendentemente desde que elegimos los platos hasta la llegada del primero no paso ni un minuto…, y este es otro punto negativo, la insólita rapidez con que aparecen los miniplatos convirtió la cena en una locura de platos, sabores y distintas propuestas, en 20 minutos devoramos todo, éramos cuatro comensales y pedimos casi de todo.

La carta de vinos es correcta con no más de quince propuestas a precios muy buenos (ninguna supera los 20 euros), pedimos MESTIZAJE de Bodegas El Mustiguillo (DO El Terrerazo) y DEHESA DEL CARRIZAL. Temperatura muy buena en ambos casos.

Para comer probamos de todo, pedimos muchos miniplatos y dos entrantes, unas interesantes “fingerChips de pollo con salsa de miel y mostaza” buenas pero no espectaculares, que es lo que parecían, y unas muy buenas “patatas bravas a nuestra manera”, realmente recomendables y modernas.

Continuamos con los miniplatos, el orden de llegada como ya dije era caótico, “steak Tartare con helado de mostaza y parmesano”, interesante propuesta con exceso de parmesano en lo que destaca sobremanera un excelente helado de mostaza.

El “Cremoso de foie con frambuesas liofilizadas” es presentado en tarrina de cristal y con tostadas para untar, muy interesante y recomendable, y “Croquetas de gambas”, cuatro pequeñas unidades por plato, que me sorprendieron gratamente.

Por supuesto pedimos cuatro “huevos trufados, patatas y jamón” por ser uno de los recomendables de la carta, y se quedó en eso, por supuesto bueno, pero sin que llamase la atención, le tuvimos que aderezar con bastante sal y algo de picante de otras propuestas. Uno de los únicos peros gastronómicos de la noche. La presentación muy buena.

Muy buenos el “ravioli de pollo con caviar de trufa” y los “ñoquis cremosos con salsa de setas”, y realmente sorprendente el “falso risotto de gambas”, sin duda uno de los platos de la noche, el falso arroz es pasta, siendo en conjunto una muy acertada propuesta de técnica e imaginación.

Para acabar “solomillo en costa de romescu y pure de parata dulce”, solomillo (bien de punto) sobre tosta de salsa romescu y pure de patatas. Muy bueno.

Como postre quisimos abarcar todo lo posible, sorprendentemente el más aplaudido “leche con galletas y chocolate (no preguntes, simplemente pídelo)” no nos llamó la atención, pero si fueron excelentes “tarta de queso con sorbete de frutos rojos” y “nuestra galleta Oreo con helado de caramelo”.

Conclusión: Muy buena alternativa a las típicas y aburridas franquicias, tanto por calidad, técnica y precio.

El precio incluye dos botellas de vino.

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