Mediodía de lunes. Buena atención. Separan (bien) comedores en fumadores y no fumadores. Vajilla bien, cubertería bien, mantelería bastante bien, cristalería Riedel muy bien. Podían cuidar algo más la carta (y también los baños), pero en general todo correcto. Menú de mediodía (20€): un aperitivo, dos entrantes, un plato fuerte a elegir y un postre. Antes de nada, unas papas para abrir boca. El pan, bueno. Tomamos: ajo blanco con gelé de mosto y berberechos, muy conseguido el contraste. Sardina marinada con ricotta y remolacha, también bastante conseguido el resultado final, con una sardina muy buena. Huevo con coliflor y caviar de arenque, donde la colifror chirría mucho, el huevo está bien pero sin pasarse, y el arenque se encuentra perdido en este plato tan dudoso. Compartimos entre dos un guiso de cordero con cous cous con una carne excelente, bien tratada, y un cous cous delicioso pero no espectacular, y ala de raya en suquet, también con una muy buena materia prima y muy sabrosa. En ambos platos, innovación casi inexistente. Pero muy buenos. Tarta de manzana caramelizada y helado de canela, sobre un lecho de hojaldre y con un crujiente con semillas. Realmente sabrosa y deliciosa. Raciones y ritmo bien medidos. El vino, Mestizaje 2005 que en la carta aparecía como 2004. Hay que cuidar esas cosas. Servicio bueno, formal sin pasarse, temperatura adecuada. Incluyendo una cerveza al principio y el IVA, 31 euros por cabeza. Un precio razonable, a mi parecer.
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