Nueva visita a este restaurante del centro, que solemos frecuentar desde su inauguración a mediados de los '90.
Escogimos la opción de menú a 22 € (con IVA): un gazpacho de lo más normal, quizás algo subido de vinagre; de entrantes, unos rollitos asiáticos bastante conseguidos (se notan las incursiones de Steve tanto a este continente como a su gastronomía) y una ensalada con mollejas de pato, correcta y poco más. Como principal, pedimos wok de verduras y solomillo de cerdo, un plato sin ninguna sorpresa tampoco. Clafoutis de cerezas de postre, con un helado insulso, un bizcocho incomestible y una cereza. Este postre desmerece la categoría del local.
Por lo demás, pedimos un Meler Merlot-Cabernet '05 (Somontano a 20 €) magnífico, que fue ganando a medida que se oxigenaba, servido en copas Riedel. Lo escogimos un poco a ciegas, ya que la camarera era una ignorante total en cuanto a vinos. Lástima porque las referencias de la carta no están nada mal y sé bien que Steve tiene muy buen criterio para escogerlas.
En cuanto al local, agradable decoración y buen ambiente, aunque se coló un fumador en la zona no-fumadora y había una mesa grande de turistas algo ruidosos. Ni uno ni otros fueron molestos.
Ha habido noches más gloriosas, sin duda, pero la inclusión del menú de 22 € por la noche es un gran acierto.
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