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Restaurante O Balado en Boqueixón
Restaurante O Balado
País:
España
Provincia:
Localidad:
Cód. Postal:
Tipo de cocina:
Vino por copas:
Precio desde:
43,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Nota de cata PRECIO MEDIO:
43 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
7.8
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
7.0
Comida COMIDA
8.5
Precio medio entorno ENTORNO
7.0
RCP CALIDAD-PRECIO
8.5
Langostinos en tempura
Espuma de maracuyá con helado de coco
Tataki de atún rojo
Opiniones de O Balado
OPINIONES
1

Hacía un par de días que había visto unos tickets descuento que tenían buena pinta pero decidí no cogerlos. Se trataba de un restaurante de reciente apertura en el que un cocinero del grupo Nove muestra su propuesta culinaria después de abandonar su antiguo restaurante que compartía con otro cocinero Nove.
Días después los compró mi pareja y, previa reserva, claro, allá nos vamos ya el primer fin de semana disponible.

El restaurante está situado en una antigua casa de labranza en el pueblo de Boqueixón, localidad que está a unos 20 minutos de Santiago. No es demasiado fácil encontrarlo aunque los GPSs hoy en día facilitan mucho la tarea.
Lo primero que llama la atención es lo pequeño que es el aparcamiento, como para unos cinco coches. Un pequeño paseo hasta la puerta de la casa en cuyo bajo se aprecia la restauración realizada.
Nos reciben en la puerta y en cuanto entramos nos damos cuenta que el aparcamiento es suficiente: simplemente 4 mesas y un par de pequeñas mesitas altas con taburete para tomarse algo.
Decoración rústica con una lareira (chimenea gallega) y un horno de leña presidiendo uno de los laterales. La lareira encendida todo el rato dando calidez al local. Mobiliario sencillo, mesas con mantel de papel y servilletas también de papel, copas correctas y vajilla vintage.

En cuestión de personal solamente están la pareja de propietarios: Roberto en cocina y Marta en sala y, a pesar de estar lleno con una mesa de bastante gente, el servicio fue ágil durante toda la comida, mostrando una amabilidad que no se encuentra en todos los restaurantes.

Nos acomodamos en una de las mesas de las esquinas y rápidamente se acercan a comentarnos que uno de los platos del menú ha cambiado porque no han conseguido boletus. Lo cambiamos por otro plato igualmente apetecible, ningún problema.

Detalle curioso: a la hora de elegir el vino, la carta está en la cabeza de Marta: ella relata los vinos que tienen, con muchas referencias gallegas interesantes, junto con algunos vinos de otras D.O. e incluso algún extranjero. En este caso nos decantamos por un Viña de Martín Escolma 2009 que siempre es un seguro. Pedimos también una botella grande de agua.

Sin mucha demora van saliendo los platos a buen ritmo:

* Queso artesano hecho en O Balado
* Salmón asado y ahumado en la lareira
* Foie, frutas y módena
* Langostinos en tempura con mayonesa de salsa de soja
* Tataki de atún rojo
* Croquetas de buey de mar
* Rabo de vaca de Bandeira estofado
* Espuma de maracuyá con helado de coco
* Crema de arroz con leche y toffee

Todos los platos a muy buen nivel. Los snacks iniciales muy buenos: el queso hecho por ellos con un 20% de leche de cabra, con una intensidad de sabor importante a pesar de que nos indicaron que quizás le faltase un poco más de maduración, mientras que el salmón ahumado allí mismo con una textura y un sabor sedosos.
El foie se presentaba con mermelada de higos de la casa y rociado con balsámico de Módena, muy bueno.
Curioso el tataki de atun rojo, con un rebozo de harina de maíz que hacía un conjunto estupendo, perfectamente crudo por dentro pero con el toque del maíz por fuera.
Los langostinos con una tempura que los hacía más jugosos de lo habitual y agradable la mayonesa con salsa de soja sin resultar pesada en absoluto.
En el caso de este restaurante también se puede aplicar la máxima que allí donde hacen bien las croquetas es que cocinan bien. Éstas eran de buey de mar y su sabor lo atestiguaba perfectamente.
Terminamos los platos salados con el rabo de vaca estofado. Se notaba perfectamente la larga cocción de la carne que se deshacía en la boca. La acompañaron con patata cortada en pequeños trozos con piel y níscalos a la plancha recién recogidos en los alrededores, plato de cocina más bien tradicional pero muy agradable.

Al llegar a los postres, nuestro menú incluía uno pero nos indican que nos van a sacar 2, muy buen detalle. Ninguno de los 2 somos amantes del coco y en este caso el sabor estaba tan bien integrado con el de la espuma de maracuyá que resultó muy interesante.
Por último, la crema de arroz con leche se presentaba en un pequeño vaso estilo chupito alto, con el toffee en la base y la crema de arroz arriba, debiendo meter la cuchara hasta el fondo para probar todos los sabores juntos. Un muy buen final.

Como pudimos apreciar, no tienen demasiados platos pero la pinta de todo era estupenda. Me da la impresión que son bastante estacionales, de forma que irán cambiando en función del producto de temporada. Disponen de huerta propia, gallinas, cueva para el queso, …
La conclusión es que se trata de un restaurante en el que lo hacen todo con mucho cariño y muy bien, espero volver sin bonos para probar otras cosas aunque la experiencia con los tickets fue más que satisfactoria. Espero que les vaya bien porque iniciativas como ésta hacen falta en esta tierra.
El precio de los tickets era de 29€, tremendamente ajustado para lo degustado.

  • Langostinos en tempura

    Langostinos en tempura

  • Espuma de maracuyá con helado de coco

    Espuma de maracuyá con helado de coco

  • Tataki de atún rojo

    Tataki de atún rojo

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