Segunda visita a uno de los más bonitos restaurantes "tradicionales" de Valencia, con un ambiente cálido, acogedor, intimista, romántico...me extraña que no haya más lugares como éste con las casas tan bonitas que hay tanto en la huerta como en la playa.
Si en la anterior visita ya probamos el menú de entrantes más pescado a la brasa, ahora le pedimos a Pablo que nos añadiera además algo de carne (una especie de menú de sidrería pero sin tortilla y a la parrilla).
El servicio como siempre atento, amable y pendiente.
Nos saca una especie de milhojas de foie creo que con láminas de manzana verde y con una superficie dulce y crujiente, acompañado de verduras y fresa crudas y picadas muy finamente, extraordinario el conjunto.
A continuación codillo guisado sobre endibia a la brasa, soberbio; el codillo estaba sabrosísimo y con el contrapunto del amargor de la endibia.
Luego llega el tuétano a la brasa que va camino de convertirse en un clásico, pero que a pesar de su intenso sabor, a mí me empalaga un poco el exceso de grasa.
LLega también, y por cortesía de la casa unas habitas con calamar, muy tiernas las habas y un poco más soso el calamar.
Medio rodaballo para dos; ahora lo sirven en fuente y te dejan en mesa una botella de aceite Masía El Altet para que rocíes el pescado a tu gusto. Anteriormente el pescado venía directamente de la brasa en una bandeja sobre un lecho de aceite quizás algo excesivo. Creo que ganaría el plato si los jugos del pescado se unieran a los del aceite, pero lo de acompañar pescado o carne con patatas no lo veo, el producto solo no necesita nada más, aunque todo llegará...
Una chuleta de ternera gallega ya cortada en filetitos y separada del hueso que también llega en la bandeja, tierna, jugosa, muy rica.
De postre había algo de helado de fresa pero llegamos un poco justos.
Para beber Aalto que acompañó toda la comida estupendamente (antes pedimos dos copas de Tobelos, también de Ribera, muy goloso).
Acabamos en las mesas de la entrada con 2 cafés y dos copas de Talisker(un ahumado estupendo) charlando con Pablo un cocinero muy joven, muy cercano, que sabe escuchar, con muchas ganas y que dará mucho que hablar. Un placer