Primera visita a este restaurante (que en realidad es un bar: manteles y servilletas de papel, etc) ya en su nueva ubicación, con un local más amplio y cómodo, por lo visto, que el anterior.
Comida a mediodía y local lleno hasta los topes. El servicio se resintió un poco, de hecho tardamos casi hora y media en comer.
Pedimos montaditos de arenque, huevos de codorniz, lomo con queso y morcilla de arroz, con el adecuado tipo de pan y tueste para cada uno. Muy buenos todos. Tambien pedimos raciones de alcahofas y esparragos plancha y una brocheta de carne de ciervo servida sin la brocheta, como debe ser, no como en otros locales que tienen la manía de sacarla con el palo y luego es un coñazo para comerla.
Los postres se limitan a unos cuantos pasteles individuales de pastelería y de calidad aceptable
Se agradece que te traigan los montaditos uno a uno, en platos individuales.
Correcta carta de vinos, copas mejorables y servicio inexistente.
Siguen sin hacer reservas
Muchas gracias por su comentario, lo siento por contestarle casi un año más tarde... Gracias por las observaciones sobre el servicio es una cosa que debemos ir mejorando. Y la verdad es que el sercicio en vino es bastante deficiente.. gracias por la observación de Bar porque eso es lo que pretendemos.
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