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Restaurante Il Tocco Giusto da Luigi en Madrid
Restaurante Il Tocco Giusto da Luigi
País:
España
Provincia:
Localidad:
Cód. Postal:
Tipo de cocina:
Vino por copas:
Precio desde:
25,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Nota de cata PRECIO MEDIO:
25 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
8.0
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
-
Comida COMIDA
8.5
Precio medio entorno ENTORNO
7.0
RCP CALIDAD-PRECIO
8.5
Opiniones de Il Tocco Giusto da Luigi
OPINIONES
1

Dos premisas que me marcaba mi padre cuando yo era pequeño:

1. En carretera, para siempre donde veas coches y sobre todo camiones.

2. En restaurantes de comida internacional, fíjate si hay clientes del país en cuestión.

Como soy obediente, he seguido sus consejos y por eso soy fiel a La Cueva en Alar del Rey, Portonovo, Miyama, Don Lay, Friday's o el italiano de mi barrio.

Vivo cerca de Tocco Giusto, es sencillito, barato, el trato es amable y se come fenomenal. Además la mayoría de los comensales habla el idioma de Petrarca. Garantía de éxito.

La carta es escueta, las preparaciones son clásicas y todo es casero, hasta los diferentes tipos de pan. Las pizzas son de las mejores de la capital y con las tres texturas necesarias: crujientes en el exterior, gomosas a la mitad y esponjosas en el centro. Y de masa intermedia tirando a fina, como a mí me gusta. Quien prefiera las suelas de zapato de plataforma, la carne picada, el ketchup y el chile, que viaje a Chicago y que pida mesa en Uno. Tampoco digo que no tengan su rollo, pero son otra cosa. Además, puedes pedirlas con los ingredientes que más te gusten. Aparte, sabrosas pastas frescas o de grano duro con adecuados puntos de cocción, me explico: en los ochenta, nos acostumbramos a comer los macarrones y los spaguetti babosos, después llegó la revolución de los tortellini, cappelletti, agnolotti y demás, rellenos de muchas cosas novedosas que no pegaban ni con cola y que encima estaban casi siempre mal escurridos, y por fin, a mediados de la década del dos mil, todo se pasó de vueltas y con la excusa del purismo, a los platos les faltaban cinco minutos de fuego y nos dejábamos los dientes con cada pinchada. Esperpento y abominación. Viajabas a Roma, a Florencia o a Milán y te dabas cuenta de que todo era mucho más fácil, que una carbonara o una boloñesa era como la que hacía tu madre en casa, con los mismos ingredientes básicos aunque algo más duros, con la salsa de tomate menos pasada y con una albahaca o una pimienta negra que olían mejor, así de simple. Para terminar, un logradísimo tiramisú y una gran panna cotta.

Para beber, lo mejor es decantarse por su escogida selección de cervezas, todas con perfecto control de temperaturas y servidas en buenas copas. Y si apetece al final, podemos pedir alguna grappa interesante.

Luigi, el gerente y propietario es un máquina, lleva años en esto, fue socio de Ciao, entra y sale en la cocina a toda velocidad, es un pizzaiolo de los de verdad, tiene don de gentes y además, muchas ganas. ¡Suerte, amigo!.

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