Primera visita a este nuevo establecimiento perteneciente al grupo Albora, que ocupa el local que antaño ocupara El Bodegón. Por lo visto no se han escatimado medios para convertir a este establecimiento en un lugar de visita obligada para los amantes del lujo, la clase, los negocios y/o el buen comer. Una completa reforma, donde cuentan que han empleado hasta siete millones de euros.
Desde luego, en esta primera visita, parece que ya hay un gran interés por conocer el sitio dada la afluencia de público, aunque intuyo que los actos que se celebraban en una escuela de negocios muy cercana, también han podido influir.
Instalaciones importantes que hemos podido apreciar los cuatro visitantes de hoy en la gentil visita que nos han ofrecido y hemos realizado a las instalaciones, en la cual hemos apreciado salones panelables que admiten reservados, donde se puede comer a la carta o un menú de degustación a 65€/pax, sin IVA; una futura barra, próxima a inaugurar donde se ofrecerá un único menú de degustación diferente al anterior (14 pases a 80€/pax, sin IVA), que incluirá unos snacks a tomar en la cocina; una "mesa de la cocina" situada en el interior de ésta y el bar Joselito, situado a la entrada a la izquierda, donde los clientes y solo los clientes, esperan la asignación de mesa, pudiendo amenizar la espera con degustaciones de jamón, vinos de jerez o champagne.
Se trabaja el recetario tradicional cuidando siempre el producto, no en balde, cuenta entre sus socios a los propietarios de Joselito o La Catedral de Navarra, ademas de disponer de un pequeño huerto en las mismas instalaciones. Y al frente de las cocinas, un afamado chef, fichado no hace mucho tiempo desde su anterior destino: Zalacain. J.A.Medina, que ademas de estos fogones se ocupa de la dirección gastronómica del grupo Albora.
Sala numerosa, atenta, profesional, dirigida por Jorge Davila, socio, director del establecimiento y jefe de sala tanto en ésta como en Albora.
Importante bodega, mas de 700 referencias, a la vista, separada en dos recintos acristalados y dirigida por Valerio Carreras, sumiller muy conocido por el sector.
Como es lógico, la carta de vinos que te presentan es voluminosa, por calidad y cantidad, aquí no falta de nada, eso si, a precios en consonancia con el lugar. En este punto nos decantamos por un Conasbrancas, DO Ribeira Sacra, una mezcla de uvas godello, doña blanca y treixadura que goza de 91 puntos en la guia Parker.
En lo que respecta a la carta de comida, tal como ya había avanzado anteriormente, cabe la posibilidad de pedir a la carta, no muy amplia y con posibilidad de pedir medias raciones, o la posibilidad de menú de degustación, en cualquiera de los casos es importante resaltar que los precios no contemplan el IVA. ¡Que manía con no informar de los precios finales!
Nos hemos decantado por el menú de degustación, es un menú cerrado pero que admite cambios, por alergias o intolerancias.
- Crema de txangurro con aromas de jerez y lagrimas de apio nabo. Justito de sabor y un tanto apelmazado. No me ha convencido.
- Buñuelos de camarón. Bonita presentación, buen tamaño y presencia del camarón, pero recuerda mas a una tortilla que a un buñuelo.
- Ensalada de judías verdes, burrata y verduras naturales. Buena calidad de producto, mucha frescura en boca.
- Arroz de montaña con setas, caracoles e hinojo. Plato muy interesante en su confección, un plato muy sabroso, excesivamente sabroso, una disminución en la cantidad de sal y picante, le hubiera permitido mostrar toda su bondad. Se nos dijo que les gusta aportar un poco de alegría a los platos, cosa que no nos molesta en absoluto, pero el problema es que no había alegría, había juerga.
- Bogavante nacional con vermut blanco, naranja, azafrán y salicornia. Plato técnico, que necesita una salsa que permita percibir los matices en boca, y un buen producto de base. Ninguno de los dos componentes han estado a la altura. No está malo, pero al menos hoy, no ha cumplido expectativas.
- Lengua de ternera glaseada con rostí de patata y edaname. Plato clásico entre los clásicos, ejecutado con elegancia, pero excesivamente meloso.
- Cabezada Joselito con cerezas y flor de romero (plato de sustitución). Plato ya conocido desde Albora, y que aquí se ejecuta perfecto. Es un plato ganador, por producto y por tratamiento.
- Sorbete de flor de sauco con frutas. Buen prepostre que cumple perfectamente su misión, pero menos frío le hubiera venido mas que bien.
- Composición de chocolate. Postre típico y recurrente en cantidad de lugares. Chocolate. Es verdad que está presentado de forma elegante, que no está malo, pero empieza a ser cansino el recurso del chocolate.
Si me fío solamente del menú de degustación, sinceramente, no ha saltado la chispa, me ha parecido un menú muy plano, demasiado fácil y simple para un lugar como éste, sin embargo en la carta he visto, platos interesantes, y eso unido a que no me rindo fácilmente, harán que vuelva por aquí.
Cabezada Joselito
Lengua glaseada
Bogavante con vermut, naranja, azafran y salicornia
Arroz de montaña
Buñuelos de camaron
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