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Fusión Latino-Asiática en gradable local. Dueños encantadores.

Tras lo mucho leído por estos lares sobre la apertura del nuevo Latasia, a manos de los hermanos ex-Chusquery, la visita se hacía más que obligada sobretodo teniendo en cuenta que la zona ahora es muchísimo más accesible y el local una maravilla comparado con el anterior.

Lo cierto es que la decoración está preciosa, con mesas bajas y alguna alta, una cocina pequeñita, maderas y todo pensado al detalle para que el comensal se encuentre cómodo: me encantan los ventanales enormes que estoy segura que llenarán de luz el restaurante cuando el sol esté en el cielo.

La carta es corta, con dos páginas que diferencian entre "Platos para compartir", rondando los 12€ todos, y "Platos Principales" sobre los 17€ aproximadamente, a los que se suman los especiales del día fuera de carta. El servicio es atento y simpático, siempre pendiente de las bebidas y el pan y la carta de vinos tiene buenas referencias siendo bastante variada.

Nos dejamos guiar por Sergio y Roberto y aunque les dijimos que no teníamos mucho apetito los platos fueron saliendo sin compasión para conformar un ágape en toda regla. De aperitivo comenzamos con un bocadito de ENSALADILLA sobre pan carasau, crujiente y rica, bien.

A eso le siguió el CEVICHE DE CORVINA AL AJÍ AMARILLO (15,25€) con un pescado de textura perfecta, buen sabor, una acidez muy suave y un picante totalmente desaparecido. Se acompaña con una crema dulce - demasiado para mi gusto - de batata. Así se comienza realmente bien. Nos sirvieron también una TOSTA DE CABALLA MARINADA (12,50€) complicada de comer ya que se desmoronaba por los dedos tras darle el primer bocado. El pescado estaba elegantemente cocinado y los sabores eran suaves.
Deliciosa y magnifica la MINI HAMBURGUESA con un contraste de pepino completamente acertado, estaba jugosa y perfecta. Me encantó.
También catamos la OREJA DE COCHINILLO crujientísima y las MOLLEJAS salteadas con setas todo ello con un punto dulzón fuertemente marcado y terminamos con su versión del CHILLI CRAB que, lamentablemente, dista mucho de lo que yo reconozco como tal pues no era más que una pasta de sambal en la base con un cangrejo de concha blanda en témpura encima y acompañado por unos panecillos al vapor y luego fritos.
De postre una TARTA DE ZANAHORIA desestructurada con muchos matices dentro del plato que hacen que la cena termine con una sonrisa.

Desde luego esta apertura pinta muy bien y es que ahora sólo llevan un mes abiertos, estoy convencida que poco a poco se irán perfilando los platos y el resto de los detalles para conseguir un restaurante al que el público acuda y disfrute, su éxito me alegraría muchísimo porque sus propietarios - y cocineros - son encantadores.

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