Local en pleno barrio de El Carmen con una entrada poco visible que da acceso a un local muy tipo tubo, con bonita decoración pero que tiene sus dias contados (antes de julio) para el traslado al hotel One Shot Mercat con una buena y necesaria ampliación de la cocina.
Servicio en sala voluntarioso, con ganas de agradar, demasiado insistente en saber la respuesta a cada plato, quizás porque no iba a salir Rakel a recoger directamente las opiniones, lo que siempre produce decepciones.
Buenas explicaciones de los platos aunque el ruido del local (o de los clientes que están en el local) no hace posible que se escuche bien al otro lado de la mesa.
Funcionamiento basado en dos menús, corto y largo. El corto, llamado Gold, con unos entrantes y un principal y postre a elegir, por 25€ y el largo, llamado Premium, con entrantes, pescado, carne, prepostre y postre además de petit fours, por 32€.
Hay además menú ejecutivo para competir con los vecinos y se puede suplementar con algunas opciones interesantes para cualesquiera de los menús.
Buenas copas, cubiertos, se nota a faltar un apoyo para el pan que pasa por encima de la mesa al retirar el plato. Por contra lo hay para los cubiertos de forma práctica.
Mesa de madera sin mantel más allá del individual para cada plato.
Carta de vinos corta, con algunos interesantes pero con poca diversidad de precios, con los vinos baratos bastante recargados. No hay espumosos referenciados (aunque sí en la carta de la web que habrá que actualizar). Preguntado por ello, me remiten a David que tampoco sabe muy bien lo de espumosos y acabamos encontrandonos en un Pago de Tharsys brut nature reserva, ni siquiera dado a catar, en autoservicio. Después y por su recomendación, un excelente Pelio (762 de 1000 botellas), un bobal 2012 muy interesante.
Unas cervezas iniciales, agua con gas y sin gas de Benasal, más una manzanilla Baron traida servida a la mesa de forma anónima, completaron la parte líquida.
De complementos en mesa, una siempre resultona sal negra, un aceite en aceitera ilegal, y un pan blanco loncheado que necesita mejorar. Unos cubiertos que duran todo el recorrido gastronómico.
Para comer y con el fin de conocer la apuesta culinaria de la recien y merecida ganadora de top chef (y van dos ganador@s valencian@s, que debian haber sido tres con Victor Rodrigo), elegimos el menú largo el cual cambian con una periodicidad que no está determinada ni anunciada en la web, pero que dicen que es frecuente (sic).
Nos advierten previamente que en el menú se ha cambiado la pluma por carrillera.
Lo que comimos:
. cereza: La cereza de inicio cumple con un buen Stilton de fondo y ya anuncia la elaborada cocina que se nos viene encima.
. ensalada valenciana Karak: La ensalada es un popurrí de sabores, texturas con frutas, algas y flores digno de un bodegón moderno. Servida con su cuchara propia.
. mejillones, calabaza y azafrán: No sólo lleva mejillones sino también almejas, lechuga de mar con una salsa teriyaki de fondo y verduras cortadas.
. viera y jugos: con un crujiente de tinta de calamar y tapioca; más presencia que sabor.
. atún, arroz y sichimi: con trocitos de mango y caviar de cilantro con un punto asiático picante interesante.
. black salmón: buena ración pero quedó demasiado tiempo en el fuego dejando sensación de carne seca.
. carrillera en tres cocciones, con hebras de chili y un fondo de salsa que invitaba a mojar pan. El servicio con palillos no lo acabo de encajar.
Los platos tienen una muy cuidada presentación, con original y variada vajilla bastante acorde a lo que presenta tanto en forma como en colorido, con un atún servido en platos diferentes para cada comensal. Buen nivel.
Quizás demasiada presencia de flores y colores de forma que dan demasiada uniformidad a los platos, perdiendo personalidad individual.
Los fondos de sabor necesitan más profundidad para que además de ser bonitos en la estética, sean profundos en el recuerdo de sabor.
Prepostre de helado de azahar: original de sabor aunue falto de mas intensidad, cumple bien separando momentos.
Postre a elegir: tarta de queso, souflé de avellana y chocolate, ciruela asada con caviar de violeta. Pedimos de todos para probarlos y todos merecieron la pena unos más por su originalidad y otros más por su profundidad de sabor. Aquí sí.
Rematamos con buenos cafés y petits fours de chocolates. Un chupito de orujo o mistela por cortesía de la casa.
Una cocina tiene unos mimbres que van a crecer y crecer y que la situan como una de las que más va a progresar y que hay que seguir en el futuro inmediato.
La gente ya lo empieza a saber porque el pequeño local estaba a tope.
La moda está en esas cocinas y hay que seguirla
Saludos
si,como beber los espumosos en copones de vino y llevar los jeans rotos.saludos.
Pero bien que llevas tu copa para hacer de rebelde....
Ahora no llevan jeans rotos, pero seguro que los llevaste acampanados...
Saludos
como deciia el principe de salinas en la bellisima peli EL GATOPARDO:algo tiene que cambiar
para que todo siga igual.t'agradat.saludos.
No sé que te gusta más si el buen comer o el buen cine.
Pero, ¿por qué renunciar a algo si es compatible?
Saludos
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