Cuando ya creía que en este local había probado cualquier planteamiento como comensal, surge una inesperada: coctail de gastrotapas, con motivo de una celebración familiar para 60-65 personas.
Con mesas y sillas altas en la zona principal del local y servicio en bandejas a modo de coctail y con una cadencia inicial mejorable, aunque luego y como suele ocurrir, se repiten servicios y sobra comida al final. Un servicio de copas central con cervezas y refrescos servidos de forma no individual, y unos buenos vinos tanto en blancos con un verdejo sencillo pero interesante y sobre todo un albariño muy recomendable, Quinta do Couselo 2016; en la parte de tintos destacaron unos magnums de Finca Emperatriz 2011 (complementado luego con otras botellas al uso y de añada más recientes); la otra opción de tinto fué Momo, que tuvo menos éxito, aunque en buen nivel. Siempre servido perfecto y no faltaron copas a pesar de ser muchos y variar de vinos de forma amplia para probarlos todos.
Lo tomado:
. ostras al cava: buenas piezas aunque algunos brestos de concha en el interior, restaban calidad a las mismas; el punto cítrico del cava estaba de forma muy sutil, sin enmascarar al actor principal.
. solomillo picado y yema de huevo: un steak tartar bien preparado pero falto de rock and roll
. ensaladilla rusa de nécora: buena combinación en sustitución del esperado atún
. gazpacho traslucido: servido en mini tubo de ensayo y preparado prensando el tomate, congelado y luego tomado el líquido (agua de tomate): demasiado trabajo para poco resultado; me pareció un intento fallido, de esos que los comensales de mente menos abiertas, lo esgrimen como ejemplo para criticar.
. sardina con verduras: presentación característica del local, muy bien de sabor
. ceviche de corvina en salsa de soja, con un punto picante (¿ají?): uno de los mejores por el pesacdo, la salsa y el punto picante. Muy conseguido.
. taco de cochinita y cebollita: una opción que también fue aplaudida, sobre todo por los que son poco dados a comer crudo y andaban algo perdidos.
. canelon (mini) de pollo: sencillo y perfecto de textura y de sabor, con textura sólida.
. langostino con ajo negro: de nuevo producto crudo, entero, de tamaños variados, bien de sabor, aunque bastantes se tiraron para detrás al verlo tan crudo.
. alga nori en témpura: muy buen planteamiento y resolución, con una témpura ligera. Muy bueno.
. mini hamburguesa: buena carne pero un pan seco y ningún complemento, lo empobreció notablemente
. fideuá de rape y alcachofas: normal de sabor, bien de textura y punto de cocción
. paella de pollo: muy floja en sabor, textura y calidad de la carne
. chuleta de ternera laminada y casi cruda: magnífica calidad y perfecto (para los amantes de lo crudo) de punto de fuego. De lo mejor
. esfera de manzana: elegante y vistosa; sabor correcto
. cremoso de chocolate blanco y frambuesa: no soy de chocolate ¿? blanco, pero pasó.
. bizcocho de yogurt y café: muy esponjoso, casi aireado, excelente textura aunque visualmente no era tan apetecible
Unas copas de cava de Dominio de la Vega Autentic más unos cafés difíciles de conseguir, completaron el encuentro gastronómico a la hora de comer.
Buen servicio tanto en el apartado de bebidas como en la comida con la ayuda y vigilancia de Alejandro, feliz por la estrella. Las sensaciones fueron un poco de luces y sombras, donde los poco amantes de lo crudo lo pasaron regular.