Local amplio, agradable, pero demasiado parecido a un salón de bodas. De hecho parece un pequeño almacén reformado. El resultado es que cuando está lleno parece que estás es un bar viendo un derby futbolero reñido (situación demasiado común por ende en Andalucía). Un auténtico jaleo que termina incomodando y poniendote nervioso. Servicio muy lento en estas condiciones.
La comida está bien, los entrantes algo industriales, especialmente el paté. La pasta rica pero todo en general algo soso. Me imagino que será norma de la casa porque dejaron el salero en la mesa. Postres ricos. Coincido que quizás sea lo mejor.
Servico agradable pero se notaba que estan agobiados.
Lo peor los vinos: disparatados de precio. No es de recibo 18 euros por un rioja crianza del montón a 6 euros en supermercado. Vino de mesa un Rioja reserva del 2001, que consiguió mantener el tipo a pesar de su evidente decrepitud (color más propio de Coca-Cola que de un tinto).
Tardaré en repetir.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.