Cena para cuatro comensales. Aunque se propone en la carta un menú degustación, nosotros nos compusimos el nuestro propio tomando lo siguiente:
Tempura de ostra con ponzu, salsa kimuchi, shichimi y cebolleta.
Gyoza de sobrasada Ibérica con ponzu brava.
Nigiri de lubina flambeada con salsa "beurre blanc" y cecina de Astorga.
Nigiri de pez espada con tuétano y salsa "terigord" (teriyaki y Perigord).
Nigiri de sardina macerada con tapenade de tomate seco y aceitunas negras.
Nigiri de viera con foie, sal Maldon, reducción de salsa de anguilas y huevo hilado.
Temaki de ikura y huevo frito de codorniz con paté de trufa.
Como postre, tempura de mochi (dos de chocolate y una de té verde).
Todo estuvo a un nivel sobresaliente en cuanto a ejecución, presentación, textura y sabor. Bocados elegantes y muy placenteros todos ellos.
Carta de vinos con un buen puñado de referencias blancas idóneas para la cocina japonesa. De ellas elegimos un fresquísimo, aromático y sabroso alemán: Julius Ferdinand Kimich Gewürztraminer Spätlese Trocken 2018 del Palatinado (28 €) del que cayeron un par de botellas.
Servicio joven y correcto.
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