Excelente cocina la de Fraula. Una cocina con cierta sofisticación y riesgo , bien ejecutada con gran resultado final . Complejidad e intensidad en cada bocado que parecen ser la consecuencia de una buena técnica culinaria. Nada parece sencillo en Fraula. Nunca comí una col mejor que en este restaurante, con una sala yodada y marisco, algo único. La excelencia en las texturas de espárragos, crujientes, cremosos y en conserva. Alto nivel de cocina que parece perderlo en los dos postres. En especial el primero , un tupinambo refrescante que podría haberse visto reducido en tamaño a un prepostre y no formar parte de uno de los dos postres de un menú de 120 euros. La carta de vinos , casi inaccesible para mi . Precios desorbitados , que casi me llevan como en Txispa a comer con agua . Finalmente , el valenciano blanco más barato de la carta, 39 euros..precios triplicados, eso sí, con un buen servicio del mismo , explicativo y preciso. El servicio de sala es profesional y adecuado , con una cadencia perfecta. Un servicio sin acercamiento al cliente , distante y algo frío , como la sala, pero no intrusivo ni molesto. Explican el plato y retroceden para observarte desde la cocina.Me sorprendió que sirvieran las mesas los que supongo , son los cocineros , mientras en cocina , visible desde la sala, cocinaban los . La sala amplia , algo fría, ganando algo de calidez con la luz , excepto la mesa de la entrada que apenas tenía iluminación . En definitiva , buen experiencia gastronómica , coquinaria de nivel. Quizás situado en otra zona , podrían permitirse precios algo más moderados
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