Local en la zona universitaria y de marcha nocturna universitaria pero que a medio día y entre semana hay tranquilidad para no agotar la paciencia de los vecinos, y aprovechando el solecito y las mesas en la amplia acera apetecía comer en el exterior. La zona interior precisa bajar unos escalones y el espacio es reducido y algo apretado. Existen dos locales más con el mismo nombre en la ciudad y no muy alejados.
Las mesas exteriores típicas de aluminio, sillas igual aunque recubiertas en el respaldo; cuberteria, vajilla, copas etc.. las esperables de los locales de barrio. El servicio amable, rápido y facilitador.
Para beber un doble d ecerveza de presión y un tinto de verano de producción propia bajo demanda. Pan sencillo pero bien cocido, crujiente, miga esponjosa. Para comer, entre los dos, tomamos:
. entrantes ibéricos: chorizo, salchichón y queso (dudo que sea ibérico): bien de sabor y curación los embutidos, más simple el queso; buena ración.
. ensaladilla rusa y jamón de Teruel: buen jamón (no ibérico) y una ensaladilla bien apañadita; buena ración.
. pechuga troceada y pimientos: la carne levemente rebozada bien frita nada aceitosa. Básico.
. lomo a la pizaiola: como una pizza sustituyendo la base por lomo y, sobre la carne, los ingredientes de una pizza margarita y horneado todo. Curioso y conseguido. Bien.
. tarta de queso casera: servida a modo de flan, densa, sabor correcto.
. un par de cremaets correctos sin más.
Si necesitas una comida correcta rápida y puedes estar en la terraza, cumple bien.
Nos pilló en medio de una gestión a medio día y otra en la tarde y nos quedamos en la zona.
Saludos
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