Repetimos porque quedamos contentos el año anterior. Pero no esta vez. Nos sentaron en el altillo, donde hacía bastante calor. Servicio bastante lento. La comida nos decepcionó bastante, tanto en calidad como en presentación.
Cena ligera para dos:
- Ensalada de tomate y melva con AOVE y miel y mostaza - El tomate lo recordaba mejor. La presentación, también.

- Croquetas - Solo recuerdo que estaban blanduzcas y aceitosas.

- Pulpo a la brasa con patatas revolconas y mahonesa de pimentón - Lo único que nos gustó algo, pero sin más.

Bebimos un par de cervezas.
Quiero pensar que la mala experiencia se debe a que fuimos en agosto, en plena temporada turística.
Ya veremos si volvemos.
Situado en el Barrio del Realejo, da la impresión de bar de copas más que de restaurante. Dispone de un comedor interior y un sótano con reservados y una pequeña sala. También tiene una pequeña terraza porticada a la entrada y otra mayor en la calle. Reservamos en la terraza de la entrada.
Buen menaje. Servicio atento y servicial. Carta donde predomina la cocina asiática de fusión. Carta de vinos no muy larga y bastante tradicional, con precios x2 aprox. Copas correctas. Servicio consistente en apertura, prueba y primer llenado.
Almuerzo ligero para cuatro a base de platos para compartir. Empezamos con la tapa de la primera ronda de bebidas.

Pedimos:
- Ensalada de burrata - Sin misterio. Buena.

- Tomate con bonito y aguacate - Rico tomate. Plato fresco y ligero.

- Wok de verduras y gambas - Ligero y sabroso.

- Espárragos trigueros con vinagreta - No recuerdo si eran de Huétor-Tajar, pero estaban muy sabrosos.

- Aguacate braseado con tartar de atún - Unos pinchos estupendos.

- Ensaladilla de pulpo - Original. Nos gustó mucho.

- Rou bao relleno de carne de cerdo - Muy sabrosos. Supieron a poco.

- Pani puri de tartar de atún - Muy crujientes por fuera y deliciosos por dentro.

- Brioche de steak tartar de vaca vieja con 45 días de maduración - Realmente delicioso, incluso el pan.

- Arroz con magret de pato ahumado - El que menos nos gustó. La textura del pato no era la que esperábamos.

- Tartar de chorizo ibérico - La presentación nos descolocó. Muy sabroso, aunque se nos hizo raro.

Bebimos varios refrescos, unas cuantas botellas de agua y una botella de Juvé&Camps Reserva de la familia 2017, servida en su cubitera.
No llegamos a los postres.
Diferente de la oferta típica granadina. Volveremos.
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